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domingo, 1 de marzo de 2026

474. Una cuestión de escala

 Podría ser que esto de la unión (o desunión) de la izquierda (real) en nuestro país (y quizás también en otros) fuera una mera cuestión de óptica, de escala, o de finura de grano de la imagen. O de altura (física, pero también moral).

En lo inmediato, todo son diferencias, identidades, desconfianza y a veces también rencor. Todo un conjunto de "coherencias" aisladas e incomunicables. Se trata ahí, como suele decirse, de la política que afecta a "la vida de la gente", a su modo de vida, en realidad. ¿Desde qué altura podríamos asumir todos p. ej., una posición común frente a las fuerzas que nos quieren arrastrar hacia una nueva guerra mundial? Ahí donde está en juego la vida de la gente, sin más, la vida tout court. A esa altura (biopolítica), justamente, deberíamos situarnos. 



sábado, 21 de febrero de 2026

472. ¿Evidentemente?

 Será la edad (la mía, ya un poco avanzada, y también la de esta época desconcertante de retrocesos y derrotas), pero me fatigan cada vez más los discursos compactos, estereotipados, tópicos (alimento idóneo para la IA) que escucho cada día en ámbitos muy diferentes. En el científico (y profesional, en mi caso), en el discurso político (salvo algunas excepciones), lo mismo que en la radio (también con excepciones interesantes), el taller del coche o en el supermercado. Me cansa tanta seguridad impostada, o más bien mimetizada e irreflexiva. Si no lo dices todo rápidamente y de un tirón es que no sabes de lo que estás hablando. El cuñadismo, el tertulianismo, tan ligados a la comunicación inmediata, son manifestaciones superficiales, posiblemente, de una tendencia profunda que tiene que ver con la evolución histórica del saber (los saberes) y del ejercicio del poder (biopoder)*. Pensar lo que se dice, lo que se va a decir, lo que se sabe, lo que se cree; habría que poner en marcha (y quién podría hacerlo si no es la filosofía) unas campañas públicas que promovieran la reflexión, la pausa, el silencio, la duda, una cierta prudencia reflexiva, por decirlo en términos aristotélicos. Y la lectura, esa práctica profundamente humana que nos enseñó a conversar con nosotros mismos y con los demás.

 

 * ¿Puede haber alguien más inerme frente al poder que quien "lo tiene todo clarísimo"?

 

 

domingo, 15 de febrero de 2026

471. Epstein

 Los archivos de Epstein parecen los (interminables) informes de autopsia de todo un sistema.

 

 

jueves, 12 de febrero de 2026

468. Sobre la así llamada fragmentación de la izquierda

 Y que me perdone Sigma el anglicismo (so-called).

 La izquierda real (que para la mayor parte de la prensa se define por su posición a la izquierda de...),¿no puede hacer políticas de izquierda efectivas porque está fragmentada, o está fragmentada precisamente porque, en cualquier caso, se le impediría hacer políticas realmente de izquierda? 

 

 

sábado, 7 de febrero de 2026

467. Palestina y Cuba

 Ha sido para mí, desde hace muchos años, una norma de pensamiento, una referencia, un marco. A lo largo de mi vida consciente, de mi vida política, el sentido (bueno o malo) de cualquier agente o proceso en la política internacional ha venido dado por sus consecuencias o su implicación para la liberación de Palestina y para la supervivencia de la Revolución Cubana. Si ambas caen, y tendría sentido histórico que cayeran juntas, pero también que tuviera en este mundo fuerza suficiente la solidaridad, la justicia y la esperanza (la Multitud que esperaba Negri) y pudieran también salvarse juntas; si caen, decía ("es un decir"), creo que deberíamos ir preparándonos para lo peor. Así fue entonces:

"(...) si la madre 

España cae -digo, es un decir-

salid, niños del mundo; id a buscarla!…"

                                          César Vallejo, España, aparta de mí este cáliz (1939). 

 

 

domingo, 25 de enero de 2026

465. Aporías de la democracia: dos supersticiones

 Venía pensando en supersticiones más o menos cotidianas (§458), en el sentido de Adorno*, y es posible que dos juntas, o puestas en relación, se entiendan mejor que cada una de ellas por separado. Ambas tienen que ver con algo que podríamos calificar genéricamente como competitividad. Incluiré aquí un recuerdo, que me sirve de referencia personal: aquel tutor, o mentor, durante mi periodo de formación, que me decía (como principio de actuación que él mismo practicaba) que para llegar a ser jefe hay que empezar comportándose como un jefe.

Una superstición que llamaré social (o socioeconómica), y que lleva a muchas personas (muchísimas, creo) a pensar que, si se comportan como las personas que están socialmente por encima de ellas (en términos de clase), todo les irá mejor, a ellos mismos y a los suyos. Así pueden medrar tanto, p. ej., la educación y la sanidad concertadas y privadas, y así podría explicarse también ese voto electoral tan masivo (y tan inconsecuente) a los partidos de derecha.

A la otra superstición la llamaré científica, y es algo que vivo con frecuencia en el ámbito profesional. Se trata de expresar pública y frecuentemente lo importante y valioso que es el trabajo que uno mismo hace, y pensar que de este modo, si no lo es (o si no lo es tanto), acabará siéndolo. 

 

 * Adorno, Theodor W. Filosofía y superstición. Alianza: Madrid, 1972.  

 

 

sábado, 24 de enero de 2026

464. Algunas respuestas

Me preguntaba hace unos días por la explicación de esta aceleración histórica que vivimos, o por esta nueva agudización de las contradicciones del capitalismo (que solíamos decir antes) (§459); ...que vivimos, al menos desde este mundo Occidental o Septentrional. A este respecto, parece pertinente la diferenciación propuesta por Dilthey entre explicación y comprensión. Intenté recogerla hace un tiempo aquí:

"Es ya tópico destacar la diferencia fundamental que estableció Dilthey entre el método propio de las ciencias naturales (Naturwissenschaften), dirigido a explicar o entender (erklären) los objetos y los procesos naturales, y el de las ciencias del espíritu (Geisteswissenschaften) —término traducido actualmente como “ciencias sociales o humanas”—, cuyo objetivo es comprender (verstehen) los procesos
sociohistóricos." *

Encuentro una explicación, al menos parcial, del funcionamiento del mundo (geopolítico) o del sistema, como decía en un QSY anterior (§459), p. ej., en Zizek y en Negri (y, como decía también, mejor en el segundo que en el primero). Zizek apela al inconsciente colectivo, y Negri a la estructura oculta, cada vez más oculta e indescifrable, del capitalismo actual (el Imperio). ¿Supone esto entender o comprender? Hay una dimensión adicional de la comprensión, que es moral, como la que encontramos, p. ej., en Fassin, que implica atender no solo a lo explicable, sino, aun antes, a lo intolerable (§263)**.

 Recurro, una vez más a Ernst Bloch, para recordar(me) que entender el mundo ("todo lo que es el caso", según Wittgenstein), requiere la combinación de dos corrientes de pensamiento (Bloch hablaba del pensamiento marxista), una fría (Kältestrom), objetiva, cuantitativa, calculadora, precisa, y otra cálida (Wärmestrom), subjetiva, cualitativa, cordial, empática***. Tenemos que entender el poder, pero también el mal.

Todo eso, y aun más, seguramente, necesitaremos para enfrentarnos (en un doble sentido cognitivo y militante) a estos tiempos inciertos y oscuros que parecen avecinarse. Estos deberían ser hoy los elementos para la construcción de una biopolítica afirmativa. 

 

* https://nah.sen.es/vmfiles/vol11/NAHV11N1202322_32ES.pdf  (pp. 27 y 28) 

** https://www.eldiario.es/internacional/didier-fassin-antropologo-guerra-aniquilacion-israel-gaza-apoyada-paises-occidentales_128_11838972.html

*** Bloch, E. Das Materialismusproblem. Suhrkamp Verlag: Frankfurt am Mein, 1972. (p. 372 y ss.)

 

 

domingo, 4 de enero de 2026

459. Pensar el horror

Ayer desayunamos (literalmente) con las noticias del bombardeo estadounidense de Venezuela y del secuestro de su presidente. El intento de intervención militar y política de ese país se ha incorporado ya fácilmente, como todo lo anterior, a la representación cínica, complaciente y sumisa, del mundo (es decir, Occidente) que crean, para todos nosotros (con nuestra colaboración necesaria), los medios de comunicación corporativos. 

¿Qué pensamiento hay hoy, dónde está, que pueda comprender, hacerse cargo de todo este horror y oponerse a él? Más allá de los análisis puramente causales, instrumentales, a pequeña o gran escala. ¿Qué estilo de pensamiento, por decirlo a la manera kantiana, nos puede ayudar a comprender, en un sentido profundamente histórico, lo que está ocurriendo? ¿No habrá algunas claves para ello en aquellos filósofos que vivieron la II GM y escribieron sobre sus orígenes, sus horrores y sus consecuencias? Bloch, Jaspers, Adorno, Sartre, Arendt, Marcuse... ¿y entre los actuales / más recientes? ¿Negri mejor que Zizek? ¿Quién más?

Pensar todo esto, nuestro mundo actual (en el sentido más profundo y real que se le pueda dar hoy a estos tres términos), con rigor, precisión y eficacia, y compartirlo (difundirlo) adecuadamente, ese debería ser el fin último, pero también inmediato y urgente, de la filosofía.  

Hay siempre una línea, en una perspectiva esencialmente histórica, como nos enseñó Canguilhem, que une la ontología de la vida con la biopolítica*.

 

 * https://www.catedradehermeneutica.org/por-una-postmodernidad-alternativa-15/


 

jueves, 1 de enero de 2026

458. Finitud y supervivencia

 Todo esto del cambio de año no deja de tener un no sé qué de filosófico que guarda alguna relación con la finitud y con su envés, la supervivencia. Por una parte, racional (como ratio, los que ya no están, los que seguimos estando), y, por otra, supersticiosa. No diría esto último si no estuviera leyendo en este momento a Adorno*. Y no estaría leyendo ahora a Adorno si no hubiera empezado a pensar (hace poco, y casi de repente) en la importancia que el pensamiento supersticioso puede tener en nuestra vida política. 

 

* Adorno, Theodor W. Filosofía y superstición. Alianza: Madrid, 1972. 

 

 

sábado, 5 de julio de 2025

423. Sobre héroes y tumbas

 Veo en la web que hace unos días, el 2 de julio, se conmemoró el centenario del nacimiento de Patrice Lumumba (1925 - 1961). Panafricanista, anticolonialista y antimperialista, el artículo de la Wikipedia describe bien sus logros políticos y el papel del Occidente colonial en su derrocamiento y asesinato*. Pienso entonces en otra figura también admirable, Thomas Sankara (1949 - 1987), envuelto en la misma lucha, y comunista, como Nelson Mandela, y en su muerte ordenada también por los gobiernos imperialistas y coloniales. De nuevo todo está bien recogido en el artículo correspondiente de la Wiki.** Conviene detenerse un momento en el papel de Mitterrand (nada menos) en su muerte. Hay más casos, claro, como el de Amílcar Cabral*** (1924 - 1973) y Sylvanus Olympio**** (1902 - 1963). Conviene no olvidar estas cosas cuando pensemos en ese continente desgraciado desde nuestra orgullosa posición de europeos. Entre esos países y el nuestro hay hoy 20 años de diferencia de esperanza de vida. 

 

* https://es.wikipedia.org/wiki/Patrice_Lumumba

** https://es.wikipedia.org/wiki/Thomas_Sankara

 *** https://es.wikipedia.org/wiki/Am%C3%ADlcar_Cabral

**** https://es.wikipedia.org/wiki/Sylvanus_Olympio

sábado, 28 de junio de 2025

421. Perdedores

 Sigue desarrollando su joven vida de libro recién publicado la biografía de Faustino Cordón*. El catedrático de Historia de la Ciencia de la UAM Javier Ordóñez Rodríguez, que nos sorprendió gratamente en la primera presentación del libro (Residencia de Estudiantes, Madrid, noviembre de 2024) con su referencia a Hobbes y al exilio interior (§390), acaba de publicar una reseña en la revista Llull** El tono y el marco son los de aquella presentación, pero (me) cuesta (quizás ahora más, en el texto escrito) asociar el recuerdo personal, vivo (revivido) y apasionado***, a la objetividad del discurso historiográfico. El autor no conoció personalmente a Cordón, ya lo dijo en la Residencia de Estudiantes, y tampoco conoce en profundidad su obra y su pensamiento (también lo dijo). Lo que conoce bien es la biografía que reseña detalladamente, y aun mejor, sin duda, el país en que se inscribió esa vida singular:

 "La historiografía española ha prestado una gran atención al exilio que se produjo a raíz de la guerra civil, pero se ha limitado a explorar el destino de los que debieron salir a México, Argentina u otros lugares extramuros. Sin embargo, poca atención ha recibido el exilio interior. El destino de los que debieron quedarse fue siempre ser considerados como perdedores. Perdieron la guerra, la posguerra, y finalmente la transición. Este colectivo está formado por personas como Faustino Cordón, pero también por un contingente numeroso de mujeres y hombres que quedaron disueltas en la sociedad franquista, condenadas a la invisibilidad. Tal vez sea el momento de dar voz a este colectivo. Ya es hora de honrarlos."**

Perdieron  (también) la transición, y nosotros, los de mi generación, los conocimos y admiramos (dignos, activos y pacientes, en cierto modo resignados, pero también confiados en un futuro de justicia y esperanza), y tenemos una responsabilidad especial en esa honra (memoria) colectiva. 

 

De Miguel, E, Cordón, E. Faustino Cordón. El biólogo insumiso. Madrid: El Garaje Ediciones, 2024.

** Llull, Vol. 48 (N.º 96) 2025 - ISSN: 0210-8615 (impresa) / 3020-6014 (en línea), pp. 213-241. 

*** Hay un testimonio visual inolvidable del valor y la verdad de este recuerdo personal en la exposición de los dibujos y las historias de Paco Roca que ha tenido lugar recientemente en el Instituto Cervantes de Madrid: https://cultura.cervantes.es/espanya/es/la-memoria.-viaje-emocional-por-los-c%C3%B3mics-de-paco-roca/178770

 

 

domingo, 22 de junio de 2025

420. Lingua franca, lingua belli

 Llevo varias semanas resistiéndome a escribir este QSY (intento evitar eso de "estoy harto" de...), a pesar de que se trata de una cuestión antigua y recurrente para mí: el uso (y abuso) del inglés (y especialmente del inglés hablado) en nuestro trabajo científico cotidiano. Sesiones, seminarios de personas castellanohablantes, que además trabajan juntas, intentando discutir en inglés cuestiones llenas de matices, y en especial de todos los matices, grandes y pequeños (suposiciones, sugerencias, bromas o ironías), que implica cualquier diálogo. Lo que se escucha al final en una reunión de este tipo (he participado en muchísimas y en lugares diversos) es un lenguaje estándar, impersonal, gramatical y léxicamente pobre y plano, en el que se repite un corto número de giros, a veces expresados, paradójicamente, con cierta pretensión (más bien patética) de originalidad personal. En esas ocasiones, no sé si echo más de menos el castellano (lo ricas y agradables que serían esas discusiones en nuestra lengua) o el inglés (esa riquísima lengua, con aproximadamente el doble de palabras que el castellano, en la que creo haber disfrutado hasta ahora de la literatura como en ninguna otra, salvo, claro aunque a muy corta distancia, en mi lengua materna).

Es la lingua franca, te dice alguien enseguida cuando haces algún comentario al respecto. Sí, alguna vez fue el latín, y ahora esto es lo que toca, lo que hay, ya conocemos ese tipo de argumento normativo (normativísimo). La lengua de la industria, la economía, el comercio, la ciencia (te dicen), al menos en esta parte del mundo; la lengua colonial, de la metrópoli (piensa uno). Anoche, el ejército más poderoso del mundo, ejército imperial, que se expresa y mata en esa lengua, actuó una vez más de forma infame y al margen de la legalidad internacional, contra un país con el que no estaba en guerra. Me he decidido finalmente a escribir este QSY convencido ya de que esta lengua que se nos ha impuesto para tantas cosas (no la de Shakespeare o la de Melville, por decirlo con el muy respetable tópico) no es ya tanto una lingua franca como una lingua belli

 

 

domingo, 1 de junio de 2025

418. El exilio interior

 Este concepto, que se evoca de forma natural en el artículo (in progress), adquiere una dimensión cada vez más clara y significativa para nosotros a medida que va ampliándose la perspectiva histórica, de la memoria personal (autobiográfica) y transgeneracional (colectiva). Recojo aquí una referencia del artículo de Miguel Salabert en L'Express (octubre de 1958), donde se utilizó por primera vez (en francés, claro) este término. Poco después, Salabert publicaría una novela autobiográfica con ese mismo título (en castellano).

 https://www.marcel-carne.com/les-films-de-marcel-carne/1958-les-tricheurs/les-tricheurs-temoignages-de-marek-hlasko-pologne-bill-hopkins-royaume-uni-miguel-de-salabert-espagne-lexpress-1958/#sud

 

 

domingo, 4 de mayo de 2025

412. Entre las voces, una

 Me encanta discutir, especialmente si es de política, o de esa extraña mezcla de política cotidiana, ideología y teoría (o filosofía) política en que suelen acabar muchas discusiones políticas en la izquierda. Y todo ello sobre el fondo semi-consciente de nuestra memoria colectiva, y de las memorias (y amnesias) autobiográficas que también se ponen ahí en juego. No me gusta tanto el regusto amargo que a veces dejan estas discusiones, sobre todo (de esto me he dado cuenta últimamente) cuando se producen en la red, de forma, como solemos decir ahora, no presencial. 

Independientemente del formato y del contexto de la discusión, me pregunto ahora (a raíz de una experiencia reciente, claro), en qué medida nos escuchamos personalmente, escuchamos lo que cada uno tiene que decir desde su propio mundo, su experiencia y reflexión personal. En ocasiones (por no generalizar demasiado), escuchamos (y también adoptamos, de forma especular) "tipos", "posiciones", en discusiones muy previsibles, impersonales, poco productivas y no exentas del ejercicio de algún "micropoder". Cuando ocurre eso, en realidad, no nos escuchamos. Ojalá pudiéramos seguir, también en esto, el ejemplo poético de Machado:

"A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una." *


* Retrato, Campos de Castilla.



viernes, 2 de mayo de 2025

411. Apagón

 Ni siquiera una reflexión, más bien una impresión efímera (me temo) después del apagón de hace unos días, y de algunos textos que se han publicado después con ese motivo. (El recuerdo todavía reciente de conducir por calles llenas de gente, sin semáforos, pero con mucho cuidado por parte de todos, y con una especie de sonrisa generalizada, una inusual conexión con los demás, una comprensión compartida de la situación excepcional que estábamos viviendo). 

El concepto de "pueblo", tan difícil de entender (e incluso de creer) en circunstancias normales, parece evocarse de forma natural en estas situaciones de crisis colectiva. Y eso es siempre un motivo de esperanza (política).



domingo, 12 de enero de 2025

399. Aporías de la democracia: biopolíticas públicas

No es fácil precisar el concepto de biopolítica, porque los autores que han pensado en este ámbito de cuestiones (Arendt, Foucault, Negri, Esposito, Sloterdijk, Zizek, entre otros) han destacado diferentes aspectos de un tema común (amplio y de límites difusos). El propio Foucault, que nos enseñó a pensar cómo el poder político alcanza los niveles más profundos de nuestra existencia biológica, llegó a proponer y a utilizar tres nociones diferentes de "biopolítica"*. Hace un tiempo hice un primer viaje (de ida y vuelta) a la biopolítica, y me emplacé a mí mismo a ir recogiendo materiales para lo que entiendo desde entonces como una (posible) biopolítica afirmativa, de signo contrario a la "necropolítica" dominante**. 

En algunas de estas recientes comidas navideñas, Mu y yo, de nuevo, a vueltas con la defensa de la sanidad y la educación públicas; cuando las correspondientes entidades privadas, cada vez más poderosas (como ponen de manifiesto el affaire MUFACE y la proliferación ilimitada de las universidades privadas en el país, a punto de superar en número a las públicas) se permiten desafiar al Estado negociando con las vidas de miles, cientos de miles de personas. En alguna de esas discusiones se me ocurrió recurrir a la ingenua sugerencia de Edgar Morin [§280], en cuanto a la posible capacidad de una masa (una multitud, diría Negri) de consumidores o usuarios para enfrentarse a una política (o anti-política) determinada. Asumimos el deterioro progresivo de la sanidad pública en los últimos años, deterioro limitado a los tiempos de demora en las citas para las patologías o condiciones no graves ni urgentes, esto es, cuidadosamente calculado para trasladar toda esa carga asistencial "de bajo riesgo" a la sanidad privada). Asumimos también el empeoramiento de las condiciones de trabajo de los profesores de la enseñanza pública, la reducción forzada de plazas para alumnos y la creación de guetos sociales disuasorios. Bien (es un decir), sin embargo... ¿y si, con una precisa organización política en cuanto a su organización espacio-temporal, como si de una huelga general se tratara, decidiera todo el mundo, a la vez, renunciar a la sanidad y a la educación privada (concertada) (todo el mundo con la suficiente conciencia política y social, se entiende) y reclamar su derecho (humano, constitucional) a un servicio público de calidad? Eso es imposible, es la respuesta inmediata, nadie se va a jugar la vida (biológica o biográfica) de esa manera. Y esa es precisamente la cuestión, cuya ambivalencia Foucault supo diseccionar perfectamente, y que de alguna forma representa los dos signos, positivo y negativo, de la biopolítica. Una buena política (pública) hoy, en un país como el nuestro (esto conviene no olvidarlo), permitiría curar, cuidar y educar en un grado (técnico y de equidad) excelente. Sin embargo, esas mismas políticas alcanzan niveles tan profundos y frágiles de la vida, que dejan a la población inerme cuando, en malas manos, van dirigidas, en último término, contra la vida, la vida mejor de la mayoría.


*Lemke, T. Introducción a la biopolítica. México: Fondo de Cultura Económica, 2017 (p. 49).

** https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8773159

 


sábado, 26 de octubre de 2024

388. La caída

 Hace años ("pre-pandemia", suelo decir para resumir) escribí un largo QSY (§35) que tenía como protagonista indirecto (como conjunto complementario, diría Mu) al dirigente político ahora caído. Se trataba entonces de lo político y organizativo, y de lo ideológico. Ahora el torrente mediático, de planos y estratos múltiples que no pretendo abordar aquí, me lleva (sigo bajo la influencia de una constelación que incluye a Merleau-Ponty y a Foucault) a una pequeña reflexión sobre el cuerpo y su encuentro con otros cuerpos, piel con piel, que es (no dejemos de ser en esto siempre aristotélicos) también alma con alma; sobre la reciprocidad esencial de ese encuentro. No debería ser posible disfrutar, ser feliz, si no lo es, a la vez (hama, diría Aristóteles) el otro, la otra persona. No lo es, en realidad, y afortunadamente se ha podido legislar (gracias a los nuestros, las nuestras) para fijar ahí el límite del delito: íntimo, profundo, traumático. Son oportunos aquí estos versos de un poeta comunista*, Juan Rejano:

"He de olvidarme de mí 
para no olvidar lo ajeno."

Nunca, y aun menos ahí, en el (glorioso) cuerpo a cuerpo.


* En relación con esta categoría (poeta comunista), ver nota al pie en §257.
 
 
 

viernes, 25 de octubre de 2024

387. El Imperio contraataca

 Escucho con un escalofrío esta declaración de Antony Blinken, Secretario de Estado de los E. U. A., durante su reciente visita a Israel. Traduzco:

"Desde el 7 de octubre, hace un año, Israel ha alcanzado la mayoría de sus objetivos estratégicos por lo que se refiere a Gaza, y todo ello con la idea de asegurarse de que no vuelva a ocurrir un 7 de octubre. En el espacio de un año ha conseguido desmantelar la capacidad militar de Hamas, ha destruido gran parte de su arsenal, ha eliminado a sus líderes principales, incluyendo, recientemente, a Yahya Sinwar. Esto se ha producido con un coste, gran coste, para los civiles palestinos de Gaza. Ahora es el momento de convertir esos éxitos en un éxito estratégico duradero. Y en realidad hay dos cosas que hacer: traer a los rehenes a casa y poner fin a la guerra (...)."

Ahora ya sí, misión cumplida; la necropolítica más fría y atroz, una nueva bomba atómica. Ni siquiera es posible contar el número de muertos, más adelante se harán estimaciones, como la publicada hace unos meses en The Lancet* (y no serían menos de 200.000 a estas alturas).

"Israel ha matado en Gaza a más niños que hombres y mujeres." (Naciones Unidas) **

"El ejército israelí ha asesinado en un año a más mujeres, niñas y niños en Gaza que en cualquier otro conflicto reciente durante el mismo periodo." (Oxfam Intermón) ***

Así son los éxitos de Blinken. Que nadie ose desafiar al Imperio, especialmente si pertenece a eso que geopolíticamente se viene llamando el Sur.


 * Khatib, Rasha et al. Counting the dead in Gaza: difficult but essential. The Lancet, Volume 404, Issue 10449, 237 - 238. https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(24)01169-3/fulltext

 ** https://news.un.org/es/story/2024/09/1532906

 *** https://www.oxfamintermon.org/es/nota-de-prensa/israel-asesina-mas-mujeres-menores#



domingo, 13 de octubre de 2024

miércoles, 28 de agosto de 2024

377. Las verdades y las voces

Reunión de verano, vacaciones, de una pequeña tribu de izquierdas, feliz, con todo. Ya en los postres, como se dice, se habla francamente de política, a pesar de los riesgos, por todos conocidos. Hablamos más alto, también más tosco, intentamos resumir en un brochazo lo que habría que pararse a dibujar con más detalle. Nos conocemos bien todos y sabemos, más o menos, lo que vamos a decir unos y otros. Intentamos argumentar, pero lo hacemos todos a la vez, y así es imposible. Hay prisa en decirlo todo, o lo más importante, o solo esa clave que nadie sabría interpretar tan bien como quien la deja caer ahí como un martillazo. Tienen razón nuestros hijos cuando dicen que todo esto es, por lo demás, cosa de machos.

Al final cunde cierta sensación compartida de desastre, de fracaso (de la tribu o de la izquierda, en esa visión un tanto burguesa de que es mejor no discutir mucho, que tanto da, si se puede pasar un rato agradable, comiendo y bebiendo y hablando de cualquier cosa). Sin embargo, quiero ver algo positivo en esos momentos de oscuridad y confusión, de arañazos a veces duraderos (¿qué argumentación política no tiene su componente retórico ad hominem?) A voces, a golpes también, todos estamos peleando ahí por una verdad común, compartida, que, si no nos parece evidente, sí creemos al menos posible (aunque cada uno de nosotros piense que es la suya, exclusivamente). Si no, ¿qué sentido tendría discutir con tanta pasión? Yo diría (y busco ahí la compañía de Vattimo) que esa verdad existe, pero que no es, por decir así, teórica, y que tiene menos que ver con los fuegos artificiales de la discusión (mucho ruido muy efímero, afortunadamente) que con eso que nos llevó a reunirnos e incluso a ponernos a hablar de política. Algo por lo que nos buscamos unos a otros y que, malgré tout, no dejamos de buscar juntos.