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domingo, 4 de enero de 2026

459. Pensar el horror

Ayer desayunamos (literalmente) con las noticias del bombardeo estadounidense de Venezuela y del secuestro de su presidente. El intento de intervención militar y política de ese país se ha incorporado ya fácilmente, como todo lo anterior, a la representación cínica, complaciente y sumisa, del mundo (es decir, Occidente) que crean, para todos nosotros (con nuestra colaboración necesaria), los medios de comunicación corporativos. 

¿Qué pensamiento hay hoy, dónde está, que pueda comprender, hacerse cargo de todo este horror y oponerse a él? Más allá de los análisis puramente causales, instrumentales, a pequeña o gran escala. ¿Qué estilo de pensamiento, por decirlo a la manera kantiana, nos puede ayudar a comprender, en un sentido profundamente histórico, lo que está ocurriendo? ¿No habrá algunas claves para ello en aquellos filósofos que vivieron la II GM y escribieron sobre sus orígenes, sus horrores y sus consecuencias? Bloch, Jaspers, Adorno, Sartre, Arendt, Marcuse... ¿y entre los actuales / más recientes? ¿Negri mejor que Zizek? ¿Quién más?

Pensar todo esto, nuestro mundo actual (en el sentido más profundo y real que se le pueda dar hoy a estos tres términos), con rigor, precisión y eficacia, y compartirlo (difundirlo) adecuadamente, ese debería ser el fin último, pero también inmediato y urgente, de la filosofía.  

Hay siempre una línea, en una perspectiva esencialmente histórica, como nos enseñó Canguilhem, que une la ontología de la vida con la biopolítica*.

 

 * https://www.catedradehermeneutica.org/por-una-postmodernidad-alternativa-15/


 

jueves, 22 de julio de 2021

220. Justicia hermenéutica (para Cuba)

 Hace ya unas cuantas semanas que mi lectura del Junco de Irene Vallejo quedó interrumpida en esa página donde la autora habla de las "cárceles castristas". Fueron esas palabras amigas-enemigas las que provocaron la reflexión, un tanto general, de §216. Por justicia hermenéutica, pensé entonces, y recordé que era eso lo que Marcuse dijo que había aprendido de su primer maestro, Heidegger. Para poder seguir leyendo el Junco, un poco de justicia hermenéutica, ante la ideología (esa ideología dominante, normativa, acrítica) que aflora a veces inesperadamente.

Algunos días después, una cena de amigos en nuestra terraza, con cierto desencanto político en el ambiente. La Asamblea General de la ONU acababa de aprobar, por vigesimonovena vez, una resolución pidiendo el fin del embargo de Estados Unidos a Cuba. Bloqueo, en realidad, porque el embargo implica la amenaza "imperial" a los países que comercien con Cuba. A aquellos que el Imperio puede amenazar, claro. Todos los demás suponen, sencillamente, una amenaza para el Imperio, y, por extensión, para todos los países sometidos a su vasallaje. Eso acaba creyendo tanta gente. Solo dos países votaron en contra de la resolución, Estados Unidos e Israel. Como alguien escribió entonces en Twitter, el mundo votó a favor del fin del embargo, no así los enemigos del mundo.

Allí, en Cuba, al parecer, la pandemia está llevando a la gente al límite de la resistencia, y más allá. Algo de eso debe de haber detrás de estos últimos "acontecimientos", proclamados urbi et orbi por los dispositvos mediáticos imperantes. Mucho sufrimiento cotidiano, nos consta. Sin embargo, ya me equivoqué al inicio de las llamadas "primaveras árabes", hace una década, y leí con cierto escepticismo los breves textos de advertencia que iba escribiendo Fidel, ya mayor y retirado de la vida política activa, en Granma. ¿Democratizar Siria, Libia, antes Iraq? A la vista del resultado (guerras interminables, millones de refugiados, estados desaparecidos o sometidos), se trató (trata) de una nueva forma, especialmente destructiva y homicida, de colonización. Bien lo saben los cubanos (de Cuba), y los palestinos (¿de dónde?).

Decimos "sí se puede", y hemos visto que algo se puede, sí, pero dentro de un rango de actuación, ay, demasiado estrecho, en algún sitio, en algún país, durante algún tiempo. Qué se puede contra el neoliberalismo depredador y salvaje, contra el Imperio, como entidad político-militar, en último término. Quién. Se puede resistir, y eso hacen algunos países (colectivos humanos) heroicos, pero, ay, cuánto tiempo. Cuba. Palestina. Como realidades vivas (millones de seres humanos) y como símbolos (de muchos millones más).

En unos textos recientemente publicados con el título de Alrededores del Ser (y traducidos al castellano por Teresa Oñate), Gianni Vattimo recuerda varias veces la idea de Walter Benjamin de que la izquierda occidental se ha guiado, mucho más que por la perspectiva (utópica) de un mundo futuro, por la exigencia de justicia, de reconocimiento, para el pasado. De comprensión, de justicia hermenéutica. Qué menos.