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sábado, 8 de agosto de 2026

496. Paz y silencio

 Esto mismo escribía ayer en un mensaje de whatsapp dirigido a un amigo, eso que me parece haber encontrado durante unos días en un pequeño hotel perdido (es un decir) por los montes del Sur de Galicia, no lejos del Miño. Tan sociables como somos (aunque no sea yo el mejor ejemplo de sociabilidad humana, como tantas veces se me recuerda), creo que muchos disfrutamos a veces de una especie de retiro existencial que nos permita habérnoslas tranquilamente con nuestro hombre interior, como decía San Agustín (Noli foras ire...). Solo eso, un poco de calma y de silencio, como quería Schopenhauer,* sin abusar, sin glorificar la soledad** ni menospreciar la amable, cálida y necesaria compañía de las personas a las que queremos.

(Fofe, O Covelo) 

 

* No tengo ahora a mano esa cita del filósofo que hace años imprimí en una hoja y tuve expuesta durante mucho tiempo en mi despacho del hospital. Venía a decir (la buscaré) que la inteligencia de una persona es inversamente proporcional a la cantidad de ruido que es capaz de tolerar.

** No es, creo, lo que hace Cernuda en su Soliloquio del farero, cuando dice "soledad tan mía", y su faro parece un buen retiro, como este hotel, perdido en "el bosque y su alentar pagano".

 

 

sábado, 28 de septiembre de 2024

383. Ama

 A veces solo hay que asentir, nada más; cuando se cruzan en nuestro camino las palabras adecuadas, basta con un gesto leve de la cabeza y, si acaso, una media sonrisa, contenida. Como cuando escuchamos a un conferenciante que nos interesa.

ama et fac quod vis (Agustín de Hipona)

Eso.



sábado, 6 de julio de 2024

374. Cuidar la memoria

 Como escribió Agustín de Hipona, nuestra memoria, infinita, es un tesoro. La nuestra personal y también la memoria colectiva, común, que crea un nosotros (que nos crea). Nada de lo que hagamos en adelante debe (y, bien mirado, nada puede) dañar su sentido original ni su carácter sagrado. Esa es nuestra responsabilidad fundamental, cuidar la memoria.



sábado, 17 de noviembre de 2018

21. Das Glasperlenspiel

Uno de los mayores aciertos de Hermann Hesse* es haber sabido representar como "juego de abalorios" (Glasperlenspiel) eso que venimos haciendo con la cultura y el conocimiento, con nosotros mismos, los que hemos creído desde que tenemos uso de razón, por así decirlo, que nada hay más importante, salvo las personas mismas, que el pensamiento, que no es sino pensamiento de algunas personas**. Incluso ese "algunas" ha sabido traducirlo Hesse delicadamente en un sentido "democráticamente" elitista***. Yo no podría decir cuántos "juegos de abalorios" he planeado  y comenzado, muchos, muchísimos, y en eso ha consistido hasta ahora principalmente mi vida intelectual. ¿Terminaré alguno de ellos o es solo uno el que se termina a lo largo de la vida? ¿O es, más bien, que el juego intelectual, aun el de los que lo abordan seriamente, con su vida entera****, consiste solo en eso, en planear y comenzar? (De Huellas, 2006)


* Quizá el mayor de todos, entre otros muchos, fue su valiente y decidida apuesta por la paz frente a las dos Guerras Mundiales del s. XX, en compañía de otras figuras geniales, como Romain Rolland, André Gide y Stefan Zweig. De este pacifismo ejemplar y perfectamente vigente, se hablará en otras entradas de este blog.

** Hecho pensamieno transmisible y colectivo en el lógos común, compartido, el lenguaje.

*** No en un sentido clasista, sino de elevación personal. No de elevación "sobre los demás", como en el poema de Goytisolo ("Me lo decía mi abuelito / me lo decía mi papá [...]"), sino de elevación sobre uno mismo, en el sentido de Agustín de Hipona.

**** ¿Profesionalmente, académicamente?