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sábado, 30 de mayo de 2026

484. Injusticia y vergüenza en el Gorgias

 En sus Distancias, Martínez Marzoa (como es frecuente, y admirable, en sus textos), disecciona con detalle y precisión filológico-filosófica los argumentos y las nociones que entran en juego en el Gorgias platónico. La retórica, la justicia, la política, la verdad (cuestiones bien actuales, por cierto), y también la vergüenza (o el pudor), primero de Gorgias y después de Polo, en el momento de aportar, o más bien de callar, de omitir, alguna línea posible de argumentación. Como ando últimamente un tanto autorreferencial (vale recordar eso de que en un texto podemos encontrar tanto una ventana como un espejo), me quedo aquí con un fragmento que resume el marco argumental de Sócrates frente a Polo:

 "El «padecer injusticia» (la injusticia de otro), si bien es malo, pues significa que no has sido lo bastante capaz para evitarla, en todo caso es menos malo que ser tú mismo quien la cometa; y, en el supuesto de que tú mismo cometas injusticia, es menos malo reparar (didónai díken) que no hacerlo, es pues, preferible sufrir el castigo a no sufrirlo, pues el sufrirlo es, en una clave en la que saber es aptitud y reside en el habérselas-con, lo que constituye reconocimiento del error y, por lo tanto, abandono del mismo." * 

Reparar, curar, cuidar. Sobre todo, por parte de quien ha cometido injusticia (y daño).

 

* Martínez Marzoa, F. Distancias. Madrid: Abada, 2011 (pp. 19 y 20).  

 

 

domingo, 13 de julio de 2025

425. Filosofía y agobio

Vienen días de trabajo denso, concentrado, antes de las vacaciones; de aprovechar el tiempo al minuto, también para el descanso. Aquí el trabajo está del lado de la ciencia (una ciencia práctica, familiar, clara y agradable en su aplicación), y (al menos así tendrá que ser durante algunas semanas) a la filosofía le corresponderá el papel de la relajación (reflexiva), del descanso. Sin perderse, claro, esperemos; ahí siguen el marco, el horizonte y la dirección, pero en periodos como este la filosofía puede cumplir una función cuasi poética. Basta con leerla y dejarse llevar (reflexivamente) por el desarrollo del pensamiento del autor. Y mejor, como en la poesía (claro), si el texto se pensó y escribió originalmente en mi lengua materna. Ahí están esperándome los tres filósofos que seleccioné (en su momento tendré que explicar cómo) para el (posiblemente quinto) artículo sobre la memoria: Lledó, Trías y Martínez Marzoa.