No deberíamos dejar pasar ningún 6 de agosto sin recordar el inmenso crimen de guerra (el mayor) que se cometió en el mismo día de 1945: Hiroshima, tres días antes de su réplica en Nagasaki. Así lo recordé aquí hace unos años (§223).
La preparación de varios artículos me ha llevado en los últimos meses a leer mucho sobre la hominización y sobre la conducta de los simios, desde los lúcidos párrafos de Darwin en su segundo Origen hasta las estimulantes conversaciones que mantuvieron Jean-Pierre Changeux y Paul Ricoeur en torno al cambio de siglo (neurociencia y filosofía)*, donde discutían sobre el origen de la moral, de la moralidad humana. ¿No será la extrema crueldad con sus congéneres lo que haya que explicar como específico de Homo sapiens? ¿Y no será la moralidad humana solo una coartada, una excusa, un eufemismo para poder ejercer impunemente esa crueldad?
* Changeux, Jean Pierre y Paul Ricoeur. La naturaleza y la norma. México: Fondo de Cultura Económica, 2001.