Hay canciones que son a veces como un bálsamo, y que, si no curan las heridas (incurables, como las del poema de Miguel Hernández), las hacen algo más soportables. Fortune teller, Calexico (Dx).
"Pensar es reflexionar sobre lo que se sabe." (H.- G. Gadamer) "La dificultad en filosofía está en no decir más de lo que sabemos." (L. Wittgenstein) "El hombre siempre es más de lo que se sabe de él." (K. Jaspers) "Porque no sirve para nada, por eso no está aún caduca la filosofía." (Th. W. Adorno) [ "Yo" = Alberto Rábano G. del Arroyo]
Hay canciones que son a veces como un bálsamo, y que, si no curan las heridas (incurables, como las del poema de Miguel Hernández), las hacen algo más soportables. Fortune teller, Calexico (Dx).
En sus Distancias, Martínez Marzoa (como es frecuente, y admirable, en sus textos), disecciona con detalle y precisión filológico-filosófica los argumentos y las nociones que entran en juego en el Gorgias platónico. La retórica, la justicia, la política, la verdad (cuestiones bien actuales, por cierto), y también la vergüenza (o el pudor), primero de Gorgias y después de Polo, en el momento de aportar, o más bien de callar, de omitir, alguna línea posible de argumentación. Como ando últimamente un tanto autorreferencial (vale recordar eso de que en un texto podemos encontrar tanto una ventana como un espejo), me quedo aquí con un fragmento que resume el marco argumental de Sócrates frente a Polo:
"El «padecer injusticia» (la injusticia de otro), si bien es malo, pues significa que no has sido lo bastante capaz para evitarla, en todo caso es menos malo que ser tú mismo quien la cometa; y, en el supuesto de que tú mismo cometas injusticia, es menos malo reparar (didónai díken) que no hacerlo, es pues, preferible sufrir el castigo a no sufrirlo, pues el sufrirlo es, en una clave en la que saber es aptitud y reside en el habérselas-con, lo que constituye reconocimiento del error y, por lo tanto, abandono del mismo." *
Reparar, curar, cuidar. Sobre todo, por parte de quien ha cometido injusticia (y daño).
* Martínez Marzoa, F. Distancias. Madrid: Abada, 2011 (pp. 19 y 20).
Estaba yo en algunos QSY recientes con cosas de la paternidad y de la (dis)continuidad generacional, y ha venido oportunamente una lectura de Gonzalo Celorio a ponerle otro punto de vista (más) a la cuestión. Se trata de su reciente texto autobiográfico Ese montón de espejos rotos, que lleva en el título un verso de Borges especialmente lúcido:
Autores, pensamientos, discursos diferentes, todos importantes, ninguno suficiente, como piezas de un mosaico heterogéneo que no encajan, aunque el conjunto a veces parezca tener sentido, como en una figura de Gaudí. Así también las piezas de la vida, de una vida, espero.
Lo dijo Eugénio de Andrade, o más bien se lo dijo su voz poética a su madre, heridas las dos:
Mas ‒tu sabes‒ a noite é enorme
También Claudio Rodríguez, su voz poética, aun más herida, se lo dijo a su madre:
"Conmigo tú no tengas
Decía Bergson que las generaciones se inclinan unas sobre otras, y ahí están ‒eso lo digo yo‒ también los hijos y los padres, los padres y los hijos, yendo y viniendo, doliéndose y celebrándose. Crecimos, crecisteis, crecieron.
* Eugénio de Andrade, Poema à mãe, de Os amantes sem dinheiro.
** Claudio Rodríguez, En invierno es mejor un cuento triste, de Alianza y condena.
La memoria colectiva, la historia, es la mejor barricada.