viernes, 22 de mayo de 2026

483. Celorio y los hijos

Estaba yo en algunos QSY recientes con cosas de la paternidad y de la (dis)continuidad generacional, y ha venido oportunamente una lectura de Gonzalo Celorio a ponerle otro punto de vista (más) a la cuestión. Se trata de su reciente texto autobiográfico Ese montón de espejos rotos, que lleva en el título un verso de Borges especialmente lúcido:

 "Somos nuestra memoria,
somos ese quimérico museo de formas inconstantes,
ese montón de espejos rotos."
 
Ya en el prólogo ("Es lo que hay") nos advierte el autor sabiamente de lo que no encontraremos en las páginas de ese libro:
 
"Un caso de omisión deliberada en estas páginas es el de mis hijos, a los que aludo sólo de manera tangencial para referirme a su prodigiosa aparición en este mundo. No hay nada, ni siquiera mi vocación literaria y sus constantes avatares, que me refleje con mayor nitidez y claridad que ellos. Sin embargo, tan fidedignos espejos no tienen cabida en este libro: ¿por qué? Porque de ninguna manera están rotos, como los que aquí rememoro, ni son susceptibles de ninguna fragmentación. Nada en mi vida ha tenido mayor persistencia que mi feliz paternidad." *
 
Por mucho que me esforzara, no creo que pudiera expresar mejor mi propia experiencia a este respecto, también en relación con estos semi-literarios QSY.
 
 
* Celorio, Gonzalo. Ese montón de espejos rotos. Barcelona: Tusquets, 2025 (p. 15).
 
 
 

 

domingo, 10 de mayo de 2026

lunes, 4 de mayo de 2026

481. Mosaico

Autores, pensamientos, discursos diferentes, todos importantes, ninguno suficiente, como piezas de un mosaico heterogéneo que no encajan, aunque el conjunto a veces parezca tener sentido, como en una figura de Gaudí. Así también las piezas de la vida, de una vida, espero.

 

 

miércoles, 29 de abril de 2026

480. Generaciones

 Lo dijo Eugénio de Andrade, o más bien se lo dijo su voz poética a su madre, heridas las dos:

"No mais fundo de ti,
eu sei que traí, mãe.
 
Tudo porque já no sou 
o menino adormecido 
no fundo dos teus olhos. 
(...)
 
Mas tu esqueceste muita coisa; 
esqueceste que as minhas pernas cresceram, 
que todo o meu corpo cresceu, 
e até o meu coração 
ficou enorme, mãe! 
(...)

Mas ‒tu sabes‒ a noite é enorme 

e todo o meu corpo cresceu. 
(...)"*

También Claudio Rodríguez, su voz poética, aun más herida, se lo dijo a su madre:  

"Conmigo tú no tengas 

remordimiento, madre. Yo te dejo lo único 
que puedo darte ahora: si no amor, 
sí reconciliación. (...)
 
Sólo he crecido en esqueleto: mírame. 
Asómate como antes 
a la ventana. Tú no pienses nunca 
en esa caña cruda que me irguió 
hace dieciséis años. Tú ven, ven, 
mira qué clara está la noche ahora, 
mira que yo te quiero, que es verdad, 
mira cómo donde hubo 
parcelas hay llanuras, 
mira a tu hijo que vuelve 
sin camino y sin manta, como entonces, 
a tu regazo con remordimiento."**

 Decía Bergson que las generaciones se inclinan unas sobre otras, y ahí están ‒eso lo digo yo‒ también los hijos y los padres, los padres y los hijos, yendo y viniendo, doliéndose y celebrándose. Crecimos, crecisteis, crecieron.

 

* Eugénio de Andrade, Poema à mãe, de Os amantes sem dinheiro.

** Claudio Rodríguez, En invierno es mejor un cuento triste, de Alianza y condena.

 

 

 

viernes, 24 de abril de 2026

479. Abril, siempre

 La memoria colectiva, la historia, es la mejor barricada.

 Grândola, vila morena
Terra da fraternidade
(...) 

 

 

domingo, 12 de abril de 2026

478. Kallifatides y el sentido de la vida (y de la muerte)

 "Alguien dijo que si uno no puede morir por algo, a la postre muere por nada.
¿Había algo por lo que yo pudiera morir?
Era una pregunta antigua. La mayor parte del adoctrinamiento ideológico cuando crecemos era precisamente aprender por qué merece la pena dar la vida.
(...)
La cuestión seguía en pie: ¿había algo por lo que yo pudiera morir?
(...)
La respuesta es que no. En cambio sí hay alguien por quien moriría. Mis hijos." * 

Desde hace ya bastantes años intento (con la ayuda de Heidegger y otros/as) llevar a sus últimas consecuencias existenciales el zoon logon echon aristotélico. Eso somos, seres vivos, animales, animots (Derrida), seres vivos que hablan y piensan y escriben; y que se quieren (y es mucho lo que hablan, piensan y escriben sobre eso).

Kallifatides, con su característica sencillez formal, nos da una clave de nuestra singular animalidad. ¿Por quién si no?

 

 * Kallifatides, Theodor. Una mujer a quien amar. Traducción de Carmen Montes Cano y Eva Gamundi Alcaide. Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2025 (pp. 141 - 145)

 

 

jueves, 2 de abril de 2026

477. El lector autobiográfico

 En algunos de estos QSY, he definido la idea de escribirlos como un "experimento gadameriano" (p. ej, §4). Quería decir(me) con eso que se trataba, entre otras cosas, de preguntar(me) qué le ocurre a una nota personal (nacida como ayuda a la memoria personal) cuando se hace pública, cuando se comparte, por más discreta que sea, en general, la presencia pública de estos QSY, en acto. Emilio LLedó, que fue alumno de Gadamer, escribe esto sobre la lectura: 

"(...) La lectura, sin embargo, es una praxis, una forma de realización y de vida, una forma de ser a la que se ha llegado. El lector autobiográfico, al que me refiero, es un lector real, un hombre concreto que no solo se limita a gozar el placer del texto, sino que escribe y nos cuenta en otro texto su experiencia con él, o se habla a sí mismo, desde los condicionamientos de su personal historia, el etéreo diálogo de su propia interpretación." *

 Sí, podría decirse que hay en estos QSY algo así como unas memorias, fragmentarias y contingentes, de un lector autobiográfico. 

 

Lledó, E. El silencio de la escritura. Madrid: Espasa-Calpe, 1998 (p. 16). Las cursivas son la originales del autor,