domingo, 15 de febrero de 2026

471. Epstein

 Los archivos de Epstein parecen los (interminables) informes de autopsia de todo un sistema.

 

 

470. (In)determinación

 Análogamente, ¿puede uno saber con claridad y certeza lo que quiere (siempre me ha parecido saberlo, casi sin tener que preguntármelo), y a la vez no tener la más remota idea de lo que quiere (debe) hacer? Se ve que también esto es posible.

 

 

sábado, 14 de febrero de 2026

469. Corriente alterna

 ¿Puede sentirse uno a la vez feliz y desgraciado? ¿Puede uno ser, al mismo tiempo, inmensamente feliz (sí, la felicidad parece ser así, y tiende a la inmensidad, aunque sea breve) y totalmente desgraciado (también este sentimiento parece tender a una totalidad existencial)? Quizás no exactamente al mismo tiempo (en una escala temporal cotidiana, mesocósmica), sino sucesiva, alternativamente. Pues  sí, se conoce que sí. 

 

 

jueves, 12 de febrero de 2026

468. Sobre la así llamada fragmentación de la izquierda

 Y que me perdone Sigma el anglicismo (so-called).

 La izquierda real (que para la mayor parte de la prensa se define por su posición a la izquierda de...),¿no puede hacer políticas de izquierda efectivas porque está fragmentada, o está fragmentada precisamente porque, en cualquier caso, se le impediría hacer políticas realmente de izquierda? 

 

 

sábado, 7 de febrero de 2026

467. Palestina y Cuba

 Ha sido para mí, desde hace muchos años, una norma de pensamiento, una referencia, un marco. A lo largo de mi vida consciente, de mi vida política, el sentido (bueno o malo) de cualquier agente o proceso en la política internacional ha venido dado por sus consecuencias o su implicación para la liberación de Palestina y para la supervivencia de la Revolución Cubana. Si ambas caen, y tendría sentido histórico que cayeran juntas, pero también que tuviera en este mundo fuerza suficiente la solidaridad, la justicia y la esperanza (la Multitud que esperaba Negri) y pudieran también salvarse juntas; si caen, decía ("es un decir"), creo que deberíamos ir preparándonos para lo peor. Así fue entonces:

"(...) si la madre 

España cae -digo, es un decir-

salid, niños del mundo; id a buscarla!…"

                                          César Vallejo, España, aparta de mí este cáliz (1939). 

 

 

sábado, 31 de enero de 2026

466. El árbol de la vida y sus diferentes ramas

 Algo que comparto con Eugenio Trías, mientras termino de leer su El árbol de la vida, es la insatisfacción, ante cualquier cuestión, científica, filosófica o artística, de no saberlo todo, de no haberlo leído todo.  

Hay otras cosas que, naturalmente, no puedo compartir en esta lectura: ni la afición del filósofo al "más viejo de todos los oficios"*, ni su amargo y furibundo anticomunismo.

 

*  Trías, Eugenio. El árbol de la vida. Memorias. Destino: Barcelona, 2003 (p. 257). 

 

 

domingo, 25 de enero de 2026

465. Aporías de la democracia: dos supersticiones

 Venía pensando en supersticiones más o menos cotidianas (§458), en el sentido de Adorno*, y es posible que dos juntas, o puestas en relación, se entiendan mejor que cada una de ellas por separado. Ambas tienen que ver con algo que podríamos calificar genéricamente como competitividad. Incluiré aquí un recuerdo, que me sirve de referencia personal: aquel tutor, o mentor, durante mi periodo de formación, que me decía (como principio de actuación que él mismo practicaba) que para llegar a ser jefe hay que empezar comportándose como un jefe.

Una superstición que llamaré social (o socioeconómica), y que lleva a muchas personas (muchísimas, creo) a pensar que, si se comportan como las personas que están socialmente por encima de ellas (en términos de clase), todo les irá mejor, a ellos mismos y a los suyos. Así pueden medrar tanto, p. ej., la educación y la sanidad concertadas y privadas, y así podría explicarse también ese voto electoral tan masivo (y tan inconsecuente) a los partidos de derecha.

A la otra superstición la llamaré científica, y es algo que vivo con frecuencia en el ámbito profesional. Se trata de expresar pública y frecuentemente lo importante y valioso que es el trabajo que uno mismo hace, y pensar que de este modo, si no lo es (o si no lo es tanto), acabará siéndolo. 

 

 * Adorno, Theodor W. Filosofía y superstición. Alianza: Madrid, 1972.