sábado, 31 de enero de 2026

466. El árbol de la vida y sus diferentes ramas

 Algo que comparto con Eugenio Trías, mientras termino de leer su El árbol de la vida, es la insatisfacción, ante cualquier cuestión, científica, filosófica o artística, de no saberlo todo, de no haberlo leído todo.  

Hay otras cosas que, naturalmente, no puedo compartir en esta lectura: ni la afición del filósofo al "más viejo de todos los oficios"*, ni su amargo y furibundo anticomunismo.

 

*  Trías, Eugenio. El árbol de la vida. Memorias. Destino: Barcelona, 2003 (p. 257). 

 

 

domingo, 25 de enero de 2026

465. Aporías de la democracia: dos supersticiones

 Venía pensando en supersticiones más o menos cotidianas (§458), en el sentido de Adorno*, y es posible que dos juntas, o puestas en relación, se entiendan mejor que cada una de ellas por separado. Ambas tienen que ver con algo que podríamos calificar genéricamente como competitividad. Incluiré aquí un recuerdo, que me sirve de referencia personal: aquel tutor, o mentor, durante mi periodo de formación, que me decía (como principio de actuación que él mismo practicaba) que para llegar a ser jefe hay que empezar comportándose como un jefe.

Una superstición que llamaré social (o socioeconómica), y que lleva a muchas personas (muchísimas, creo) a pensar que, si se comportan como las personas que están socialmente por encima de ellas (en términos de clase), todo les irá mejor, a ellos mismos y a los suyos. Así pueden medrar tanto, p. ej., la educación y la sanidad concertadas y privadas, y así podría explicarse también ese voto electoral tan masivo (y tan inconsecuente) a los partidos de derecha.

A la otra superstición la llamaré científica, y es algo que vivo con frecuencia en el ámbito profesional. Se trata de expresar pública y frecuentemente lo importante y valioso que es el trabajo que uno mismo hace, y pensar que de este modo, si no lo es (o si no lo es tanto), acabará siéndolo. 

 

 * Adorno, Theodor W. Filosofía y superstición. Alianza: Madrid, 1972.  

 

 

sábado, 24 de enero de 2026

464. Algunas respuestas

Me preguntaba hace unos días por la explicación de esta aceleración histórica que vivimos, o por esta nueva agudización de las contradicciones del capitalismo (que solíamos decir antes) (§459); ...que vivimos, al menos desde este mundo Occidental o Septentrional. A este respecto, parece pertinente la diferenciación propuesta por Dilthey entre explicación y comprensión. Intenté recogerla hace un tiempo aquí:

"Es ya tópico destacar la diferencia fundamental que estableció Dilthey entre el método propio de las ciencias naturales (Naturwissenschaften), dirigido a explicar o entender (erklären) los objetos y los procesos naturales, y el de las ciencias del espíritu (Geisteswissenschaften) —término traducido actualmente como “ciencias sociales o humanas”—, cuyo objetivo es comprender (verstehen) los procesos
sociohistóricos." *

Encuentro una explicación, al menos parcial, del funcionamiento del mundo (geopolítico) o del sistema, como decía en un QSY anterior (§459), p. ej., en Zizek y en Negri (y, como decía también, mejor en el segundo que en el primero). Zizek apela al inconsciente colectivo, y Negri a la estructura oculta, cada vez más oculta e indescifrable, del capitalismo actual (el Imperio). ¿Supone esto entender o comprender? Hay una dimensión adicional de la comprensión, que es moral, como la que encontramos, p. ej., en Fassin, que implica atender no solo a lo explicable, sino, aun antes, a lo intolerable (§263)**.

 Recurro, una vez más a Ernst Bloch, para recordar(me) que entender el mundo ("todo lo que es el caso", según Wittgenstein), requiere la combinación de dos corrientes de pensamiento (Bloch hablaba del pensamiento marxista), una fría (Kältestrom), objetiva, cuantitativa, calculadora, precisa, y otra cálida (Wärmestrom), subjetiva, cualitativa, cordial, empática***. Tenemos que entender el poder, pero también el mal.

Todo eso, y aun más, seguramente, necesitaremos para enfrentarnos (en un doble sentido cognitivo y militante) a estos tiempos inciertos y oscuros que parecen avecinarse. Estos deberían ser hoy los elementos para la construcción de una biopolítica afirmativa. 

 

* https://nah.sen.es/vmfiles/vol11/NAHV11N1202322_32ES.pdf  (pp. 27 y 28) 

** https://www.eldiario.es/internacional/didier-fassin-antropologo-guerra-aniquilacion-israel-gaza-apoyada-paises-occidentales_128_11838972.html

*** Bloch, E. Das Materialismusproblem. Suhrkamp Verlag: Frankfurt am Mein, 1972. (p. 372 y ss.)

 

 

miércoles, 21 de enero de 2026

463. Convivencia

 Preparar un texto, de verdad, es convivir con él durante una temporada, llevarlo con nosotros de aquí para allá, pensarlo a ratos, de día y de noche, acostumbrarse poco a poco a su presencia, cada vez más consistente... antes de escribirlo definitivamente.

 

 

sábado, 17 de enero de 2026

462. Trabajos y días

 Se lo escuché hace poco a Mark Knopfler (1949 - ) en una entrevista, con motivo, creo, del lanzamiento de un nuevo disco. Decía este músico admirable (de obra inolvidable), ya casi octogenario, que él seguía componiendo música y haciendo canciones como antes, pero que ahora necesitaba menos notas (y hacía el gesto de tocar la guitarra) para conseguir más o menos el mismo nivel de expresividad. Sabiduría del cuerpo y economía de la edad. 

 A la mía, algo menor que la suya (la edad), por algún extraño destino vital, se amontonan los proyectos, tanto en lo profesional (lo científico) como en lo amateur (lo filosófico). Tantísimo que leer, pensar, organizar y escribir (y tan diverso, además, por más que esa diversidad tenga sentido), al final solo parece posible porque uno ha aprendido, sin darse cuenta, a "reducir el número de notas". Más que con la capacidad de resumir o sintetizar, creo que esto tiene que ver con la distancia (espacial y temporal), la altura desde donde se mira, la perspectiva histórica y teórica. 

 

 

sábado, 10 de enero de 2026

461. La memoria del cuerpo

 Después de años −décadas, quizás− de habituar mi cuerpo a un rango muy limitado de movimientos, por más que a veces, dentro de ese rango, haya llegado a hacer un nivel de ejercicio bastante intenso, siento ahora la necesidad de ampliarlo mediante unas tablas de ejercicios que sean mucho más completas (y adecuadas a mi edad). Algo parecido me está ocurriendo con la lengua alemana, que en algún momento de la infancia fue mi L2, y me pregunto ahora en qué medida puedo recuperarla para una lectura habitual y fácil de textos literarios, también poesía, y filosóficos. Noto que en ambos casos el límite, la rigidez, el olvido (en gran parte reversible) está en mi cuerpo, frío y seco, como vio (acertadamente) el envejecimiento Aristóteles en los Parva Naturalia. Sin embargo, parece que todavía hay margen, hay reserva para atender al imperativo pindárico ("llega a ser el que eras"). El que pueda ser. 

 

 

martes, 6 de enero de 2026