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sábado, 24 de enero de 2026

464. Algunas respuestas

Me preguntaba hace unos días por la explicación de esta aceleración histórica que vivimos, o por esta nueva agudización de las contradicciones del capitalismo (que solíamos decir antes) (§459); ...que vivimos, al menos desde este mundo Occidental o Septentrional. A este respecto, parece pertinente la diferenciación propuesta por Dilthey entre explicación y comprensión. Intenté recogerla hace un tiempo aquí:

"Es ya tópico destacar la diferencia fundamental que estableció Dilthey entre el método propio de las ciencias naturales (Naturwissenschaften), dirigido a explicar o entender (erklären) los objetos y los procesos naturales, y el de las ciencias del espíritu (Geisteswissenschaften) —término traducido actualmente como “ciencias sociales o humanas”—, cuyo objetivo es comprender (verstehen) los procesos
sociohistóricos." *

Encuentro una explicación, al menos parcial, del funcionamiento del mundo (geopolítico) o del sistema, como decía en un QSY anterior (§459), p. ej., en Zizek y en Negri (y, como decía también, mejor en el segundo que en el primero). Zizek apela al inconsciente colectivo, y Negri a la estructura oculta, cada vez más oculta e indescifrable, del capitalismo actual (el Imperio). ¿Supone esto entender o comprender? Hay una dimensión adicional de la comprensión, que es moral, como la que encontramos, p. ej., en Fassin, que implica atender no solo a lo explicable, sino, aun antes, a lo intolerable (§263)**.

 Recurro, una vez más a Ernst Bloch, para recordar(me) que entender el mundo ("todo lo que es el caso", según Wittgenstein), requiere la combinación de dos corrientes de pensamiento (Bloch hablaba del pensamiento marxista), una fría (Kältestrom), objetiva, cuantitativa, calculadora, precisa, y otra cálida (Wärmestrom), subjetiva, cualitativa, cordial, empática***. Tenemos que entender el poder, pero también el mal.

Todo eso, y aun más, seguramente, necesitaremos para enfrentarnos (en un doble sentido cognitivo y militante) a estos tiempos inciertos y oscuros que parecen avecinarse. Estos deberían ser hoy los elementos para la construcción de una biopolítica afirmativa. 

 

* https://nah.sen.es/vmfiles/vol11/NAHV11N1202322_32ES.pdf  (pp. 27 y 28) 

** https://www.eldiario.es/internacional/didier-fassin-antropologo-guerra-aniquilacion-israel-gaza-apoyada-paises-occidentales_128_11838972.html

*** Bloch, E. Das Materialismusproblem. Suhrkamp Verlag: Frankfurt am Mein, 1972. (p. 372 y ss.)

 

 

sábado, 1 de junio de 2024

370. Fulgurante

 Internet, las redes sociales, comunicativas, entre caóticas, libres y (oculta, pero muy precisamente) dirigidas. Uno sabe, por lo general, qué puede esperar de ellas, información menos homogénea que la de cada medio corporativo (ahí están todos, al menos los que no están prohibidos), más diversa y más extrema (as usual, eso dependerá de dónde se sitúe el punto medio virtuoso, y en eso son especialistas los medios corporativos), mucho dolor y espanto (la guerra: el mal), mucha rabia, y a veces también expresiones de auténtica felicidad, y de inteligencia, y de belleza. 

En esa especie de mercado persa, la poesía tiene el efecto purificador que suele tener en la vida (cotidiana, si uno tiene buen cuidado Sorge de que la poesía se convierta en algo cotidiano). Purificador de las palabras, de su sonido y sentido (Valéry), de los instantes, los sentimientos (propios y compartidos), de la memoria (individual y colectiva), de eso, en fin, medio oculto que pre-sentimos como verdadero. 

Afortunadamente, si uno se deja buscar por ella (por los algoritmos dichosos, supongo), hay mucha poesía en internet, sobre todo citada, y uno no puede sino agradecer (a quien corresponda) cuando en la pantalla se cruzan unos versos que no le son conocidos... y son, además, fulgurantes.

Así es la buena poesía, la grande, y ese es el término que me vino inmediatamente a la conciencia cuando los leí: fulgurantes. Versos traducidos, además, del alemán, con todo lo que la traducción podría dejarse en el camino. Unos versos de Rilke, un poeta lleno de fulgores (como, entre nosotros, Valente). 

No conservo la pantalla original ni puedo decir que esta sea exactamente la traducción (ni la versificación) que me llegó entonces, y he tenido que dirigirme de nuevo a la web para buscarla (no tengo el libro físico en alemán ni en español). No cuesta nada encontrarlos porque toda la gran poesía está en la web (en unos pocos aspectos, este mundo hipertecnológico es maravilloso).

"Giro desde hace miles de años 

Y todavía no sé: ¿soy halcón? ¿soy tormenta?
¿O bien soy un gran canto?" *

No es fácil explicar (ni explicarse) cómo un conjunto tan limitado de palabras puede tener un efecto tan potente sobre el alma (si a algo podemos llamar hoy alma sería justamente esto, aunque también, con Aristóteles, Heidegger y Byung-Chul Han**, podríamos llamarlo corazón). En estos casos, antes de hacerme más preguntas, prefiero buscar el texto original e imaginar (pecado de hybris) mi propia traducción. Para ello también fue generosa la web. Incluyo aquí la estrofa completa, que permite apreciar el contexto de los versos. 

"(...) und ich kreise jahrtausendelang; 
und ich weiß noch nicht: bin ich ein Falke, ein Sturm  
oder ein großer Gesang." ***
 
No se me ocurre nada que pueda acercar el texto castellano del traductor a mi propia lectura de los versos de Rilke. Quizás, podría parecer que la pregunta tiene una nota más suave e indecisa en el texto original, sin signo de interrogación, y eso le da al texto un carácter más meditativo, como si en realidad el poeta no esperara ninguna respuesta a sus ¿preguntas?. Conviene, en todo caso, tener presente qué significa ahí el giro al que hace referencia la voz poética. Estas estrofas pertenecen al comienzo del primer Libro del poemario, Das Buch vom mönchischen Leben, El libro de la vida monástica. El poeta acaba de despertar y su mirada redescubre el mundo (O brave new world, exclama la Miranda de Shakespeare), que se le presenta como se le ofrecen a una novia las cosas que desea, las pequeñas y las grandes, y el alma se echa a volar.

"Vivo la vida en círculos crecientes
Que sobre las cosas se dibujan…
El último quizás no lo acabe
Y sin embargo quiero intentarlo.
Giro en torno de Dios, de la torre antigua.
Giro desde hace miles de años
Y todavía no sé: ¿soy halcón? ¿soy tormenta?
¿O bien soy un gran canto?" *

Como decía, leí estos versos hace unos días, cuando cruzaron la pantalla de mi ordenador como una estrella fugaz, y reconocí en ellos su efecto fulgurante. Ayer, al despertar de un breve sueño de propofol mezclado con un gas de estupendos efectos, despertar digno de un poeta, creo que los comprendí (viví, erlebte) algo mejor.


* Rilke, Rainer María. El libro de las horas. Traducción de Federico Bermúdez Cañete. Barcelona: Lumen, 1993. 

** Han, Byung-Chul. El corazón de Heidegger. Barcelona: Herder, 2021.

*** https://www.gutenberg.org/files/24288/24288-h/24288-h.htm