¿Puede sentirse uno a la vez feliz y desgraciado? ¿Puede uno ser, al mismo tiempo, inmensamente feliz (sí, la felicidad parece ser así, y tiende a la inmensidad, aunque sea breve) y totalmente desgraciado (también este sentimiento parece tender a una totalidad existencial)? Quizás no exactamente al mismo tiempo (en una escala temporal cotidiana, mesocósmica), sino sucesiva, alternativamente. Pues sí, se conoce que sí.
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