miércoles, 5 de agosto de 2026

494. Christa

 Si algún día decidiera escribir una novela o algún texto narrativo (no sé si es algo de lo que pueda decirse que se decide un buen día), me gustaría saber hacerlo como Christa Wolf, con la cadencia del pensamiento, del recuerdo, de la nostalgia. Como en esa pequeña joya, August, donde la vida actual, cotidiana, se pliega sobre un pasado duro que le da sentido*; o como en Pieza de verano, donde la autora rescata del olvido fragmentos de vida densos, plenos, complejos, de un grupo de amigos a lo largo de los años**. No sin nostalgia, que no se puede salvar el pasado sin daño (Heimweh).

 

* Wolf, Christa. August. Traducción de María Bornas. Barcelona: Libros del Asteroide, 2026.

**  Wolf, Christa. Pieza de verano. Traducción de Ana María de la Fuente. Barcelona: Seix Barral, 1990.

 

 

sábado, 1 de agosto de 2026

493. Algo sagrado

 Si tuviera que decir qué es para mí lo sagrado intentaría explicar de qué modo y por qué considero que lo vivo, lo viviente, la vida, puede alcanzar ese rango, esa categoría, si se hacen algunas precisiones necesarias: la vida, los seres vivos capaces de sufrir, p. ej. (es decir, capaces de sentir su propia fragilidad y finitud, y en muchos casos también las de sus congéneres); y en primer lugar, naturalmente, la vida humana, el ser humano. 

Hay también, en el mundo propiamente humano (meta-simio, si pudiéramos llamarlo así), algo práctico, inmediato, cotidiano, que puedo llamar sagrado. Se trata de lo colectivo, lo común (material o simbólico), lo que no es de nadie y es de todos. 

Desde este punto de vista (el de lo sagrado) podría decir que hay dos actitudes fundamentales entre los seres humanos, que traducen dos ideologías opuestas: la de aquellos que consideran que lo suyo, lo que les pertenece (o lo que desean poseer), es sagrado; y la de los que pensamos (sentimos) que lo sagrado es precisamente eso que no nos pertenece, y que entre todos debemos cuidar (lo público, tanto si es la sanidad o la educación como si es un parque; así como nuestro entorno natural, los bosques, los ríos, el mar, el aire). Eso que no es mío y que nunca podría ser mío, eso es lo sagrado.