Podría ser que esto de la unión (o desunión) de la izquierda (real) en nuestro país (y quizás también en otros) fuera una mera cuestión de óptica, de escala, o de finura de grano de la imagen. O de altura (física, pero también moral).
En lo inmediato, todo son diferencias, identidades, desconfianza y a veces también rencor. Todo un conjunto de "coherencias" aisladas e incomunicables. Se trata ahí, como suele decirse, de la política que afecta a "la vida de la gente", a su modo de vida, en realidad. ¿Desde qué altura podríamos asumir todos p. ej., una posición común frente a las fuerzas que nos quieren arrastrar hacia una nueva guerra mundial? Ahí donde está en juego la vida de la gente, sin más, la vida tout court. A esa altura (biopolítica), justamente, deberíamos situarnos.