miércoles, 21 de enero de 2026

463. Convivencia

 Preparar un texto, de verdad, es convivir con él durante una temporada, llevarlo con nosotros de aquí para allá, pensarlo a ratos, de día y de noche, acostumbrarse poco a poco a su presencia, cada vez más consistente... antes de escribirlo definitivamente.

 

 

sábado, 17 de enero de 2026

462. Trabajos y días

 Se lo escuché hace poco a Mark Knopfler (1949 - ) en una entrevista, con motivo, creo, del lanzamiento de un nuevo disco. Decía este músico admirable (de obra inolvidable), ya casi octogenario, que él seguía componiendo música y haciendo canciones como antes, pero que ahora necesitaba menos notas (y hacía el gesto de tocar la guitarra) para conseguir más o menos el mismo nivel de expresividad. Sabiduría del cuerpo y economía de la edad. 

 A la mía, algo menor que la suya (la edad), por algún extraño destino vital, se amontonan los proyectos, tanto en lo profesional (lo científico) como en lo amateur (lo filosófico). Tantísimo que leer, pensar, organizar y escribir (y tan diverso, además, por más que esa diversidad tenga sentido), al final solo parece posible porque uno ha aprendido, sin darse cuenta, a "reducir el número de notas". Más que con la capacidad de resumir o sintetizar, creo que esto tiene que ver con la distancia (espacial y temporal), la altura desde donde se mira, la perspectiva histórica y teórica. 

 

 

sábado, 10 de enero de 2026

461. La memoria del cuerpo

 Después de años −décadas, quizás− de habituar mi cuerpo a un rango muy limitado de movimientos, por más que a veces, dentro de ese rango, haya llegado a hacer un nivel de ejercicio bastante intenso, siento ahora la necesidad de ampliarlo mediante unas tablas de ejercicios que sean mucho más completas (y adecuadas a mi edad). Algo parecido me está ocurriendo con la lengua alemana, que en algún momento de la infancia fue mi L2, y me pregunto ahora en qué medida puedo recuperarla para una lectura habitual y fácil de textos literarios, también poesía, y filosóficos. Noto que en ambos casos el límite, la rigidez, el olvido (en gran parte reversible) está en mi cuerpo, frío y seco, como vio (acertadamente) el envejecimiento Aristóteles en los Parva Naturalia. Sin embargo, parece que todavía hay margen, hay reserva para atender al imperativo pindárico ("llega a ser el que eras"). El que pueda ser. 

 

 

martes, 6 de enero de 2026

domingo, 4 de enero de 2026

459. Pensar el horror

Ayer desayunamos (literalmente) con las noticias del bombardeo estadounidense de Venezuela y del secuestro de su presidente. El intento de intervención militar y política de ese país se ha incorporado ya fácilmente, como todo lo anterior, a la representación cínica, complaciente y sumisa, del mundo (es decir, Occidente) que crean, para todos nosotros (con nuestra colaboración necesaria), los medios de comunicación corporativos. 

¿Qué pensamiento hay hoy, dónde está, que pueda comprender, hacerse cargo de todo este horror y oponerse a él? Más allá de los análisis puramente causales, instrumentales, a pequeña o gran escala. ¿Qué estilo de pensamiento, por decirlo a la manera kantiana, nos puede ayudar a comprender, en un sentido profundamente histórico, lo que está ocurriendo? ¿No habrá algunas claves para ello en aquellos filósofos que vivieron la II GM y escribieron sobre sus orígenes, sus horrores y sus consecuencias? Bloch, Jaspers, Adorno, Sartre, Arendt, Marcuse... ¿y entre los actuales / más recientes? ¿Negri mejor que Zizek? ¿Quién más?

Pensar todo esto, nuestro mundo actual (en el sentido más profundo y real que se le pueda dar hoy a estos tres términos), con rigor, precisión y eficacia, y compartirlo (difundirlo) adecuadamente, ese debería ser el fin último, pero también inmediato y urgente, de la filosofía.  

Hay siempre una línea, en una perspectiva esencialmente histórica, como nos enseñó Canguilhem, que une la ontología de la vida con la biopolítica*.

 

 * https://www.catedradehermeneutica.org/por-una-postmodernidad-alternativa-15/


 

jueves, 1 de enero de 2026

458. Finitud y supervivencia

 Todo esto del cambio de año no deja de tener un no sé qué de filosófico que guarda alguna relación con la finitud y con su envés, la supervivencia. Por una parte, racional (como ratio, los que ya no están, los que seguimos estando), y, por otra, supersticiosa. No diría esto último si no estuviera leyendo en este momento a Adorno*. Y no estaría leyendo ahora a Adorno si no hubiera empezado a pensar (hace poco, y casi de repente) en la importancia que el pensamiento supersticioso puede tener en nuestra vida política. 

 

* Adorno, Theodor W. Filosofía y superstición. Alianza: Madrid, 1972. 

 

 

miércoles, 31 de diciembre de 2025

457. So young

 Dice esto Eugenio Trías en El árbol de la vida, su libro de memorias (algo así como parciales o primeras, porque solo abarcan su vida hasta los 33 años de edad): 

"De hecho no me he movido nunca del meridiano vital de esa edad de la vida comprendida entre los doce y los diecisiete años, en los cuales se adoptan decisiones irreversibles, muchas veces determinadas por oscuras incitaciones interiores, otras debidas al vencimiento de obstáculos objetivos, o a azares de circunstancias de la vida imposibles de controlar y prever." *

 Neanche io, le diría ahora mismo al filósofo. Así es, así fue, la muerte de mi padre, el amor, y esas cartas que acabé escribiendo a Cordón, y que contenían un proyecto de vida. "So young", resuena en mí ahora el tierno quejío de Tom Petty en su Damaged by love

 

 Trías, Eugenio. El árbol de la vida. Memorias. Destino: Barcelona, 2003 (p. 68).