sábado, 7 de febrero de 2026

467. Palestina y Cuba

 Ha sido para mí, desde hace muchos años, una norma de pensamiento, una referencia, un marco. A lo largo de mi vida consciente, de mi vida política, el sentido (bueno o malo) de cualquier agente o proceso en la política internacional ha venido dado por sus consecuencias o su implicación para la liberación de Palestina y para la supervivencia de la Revolución Cubana. Si ambas caen, y tendría sentido histórico que cayeran juntas, pero también que tuviera en este mundo fuerza suficiente la solidaridad, la justicia y la esperanza (la Multitud que esperaba Negri) y pudieran también salvarse juntas; si caen, decía ("es un decir"), creo que deberíamos ir preparándonos para lo peor. Así fue entonces:

"(...) si la madre 

España cae -digo, es un decir-

salid, niños del mundo; id a buscarla!…"

                                          César Vallejo, España, aparta de mí este cáliz (1939). 

 

 

sábado, 31 de enero de 2026

466. El árbol de la vida y sus diferentes ramas

 Algo que comparto con Eugenio Trías, mientras termino de leer su El árbol de la vida, es la insatisfacción, ante cualquier cuestión, científica, filosófica o artística, de no saberlo todo, de no haberlo leído todo.  

Hay otras cosas que, naturalmente, no puedo compartir en esta lectura: ni la afición del filósofo al "más viejo de todos los oficios"*, ni su amargo y furibundo anticomunismo.

 

*  Trías, Eugenio. El árbol de la vida. Memorias. Destino: Barcelona, 2003 (p. 257). 

 

 

domingo, 25 de enero de 2026

465. Aporías de la democracia: dos supersticiones

 Venía pensando en supersticiones más o menos cotidianas (§458), en el sentido de Adorno*, y es posible que dos juntas, o puestas en relación, se entiendan mejor que cada una de ellas por separado. Ambas tienen que ver con algo que podríamos calificar genéricamente como competitividad. Incluiré aquí un recuerdo, que me sirve de referencia personal: aquel tutor, o mentor, durante mi periodo de formación, que me decía (como principio de actuación que él mismo practicaba) que para llegar a ser jefe hay que empezar comportándose como un jefe.

Una superstición que llamaré social (o socioeconómica), y que lleva a muchas personas (muchísimas, creo) a pensar que, si se comportan como las personas que están socialmente por encima de ellas (en términos de clase), todo les irá mejor, a ellos mismos y a los suyos. Así pueden medrar tanto, p. ej., la educación y la sanidad concertadas y privadas, y así podría explicarse también ese voto electoral tan masivo (y tan inconsecuente) a los partidos de derecha.

A la otra superstición la llamaré científica, y es algo que vivo con frecuencia en el ámbito profesional. Se trata de expresar pública y frecuentemente lo importante y valioso que es el trabajo que uno mismo hace, y pensar que de este modo, si no lo es (o si no lo es tanto), acabará siéndolo. 

 

 * Adorno, Theodor W. Filosofía y superstición. Alianza: Madrid, 1972.  

 

 

sábado, 24 de enero de 2026

464. Algunas respuestas

Me preguntaba hace unos días por la explicación de esta aceleración histórica que vivimos, o por esta nueva agudización de las contradicciones del capitalismo (que solíamos decir antes) (§459); ...que vivimos, al menos desde este mundo Occidental o Septentrional. A este respecto, parece pertinente la diferenciación propuesta por Dilthey entre explicación y comprensión. Intenté recogerla hace un tiempo aquí:

"Es ya tópico destacar la diferencia fundamental que estableció Dilthey entre el método propio de las ciencias naturales (Naturwissenschaften), dirigido a explicar o entender (erklären) los objetos y los procesos naturales, y el de las ciencias del espíritu (Geisteswissenschaften) —término traducido actualmente como “ciencias sociales o humanas”—, cuyo objetivo es comprender (verstehen) los procesos
sociohistóricos." *

Encuentro una explicación, al menos parcial, del funcionamiento del mundo (geopolítico) o del sistema, como decía en un QSY anterior (§459), p. ej., en Zizek y en Negri (y, como decía también, mejor en el segundo que en el primero). Zizek apela al inconsciente colectivo, y Negri a la estructura oculta, cada vez más oculta e indescifrable, del capitalismo actual (el Imperio). ¿Supone esto entender o comprender? Hay una dimensión adicional de la comprensión, que es moral, como la que encontramos, p. ej., en Fassin, que implica atender no solo a lo explicable, sino, aun antes, a lo intolerable (§263)**.

 Recurro, una vez más a Ernst Bloch, para recordar(me) que entender el mundo ("todo lo que es el caso", según Wittgenstein), requiere la combinación de dos corrientes de pensamiento (Bloch hablaba del pensamiento marxista), una fría (Kältestrom), objetiva, cuantitativa, calculadora, precisa, y otra cálida (Wärmestrom), subjetiva, cualitativa, cordial, empática***. Tenemos que entender el poder, pero también el mal.

Todo eso, y aun más, seguramente, necesitaremos para enfrentarnos (en un doble sentido cognitivo y militante) a estos tiempos inciertos y oscuros que parecen avecinarse. Estos deberían ser hoy los elementos para la construcción de una biopolítica afirmativa. 

 

* https://nah.sen.es/vmfiles/vol11/NAHV11N1202322_32ES.pdf  (pp. 27 y 28) 

** https://www.eldiario.es/internacional/didier-fassin-antropologo-guerra-aniquilacion-israel-gaza-apoyada-paises-occidentales_128_11838972.html

*** Bloch, E. Das Materialismusproblem. Suhrkamp Verlag: Frankfurt am Mein, 1972. (p. 372 y ss.)

 

 

miércoles, 21 de enero de 2026

463. Convivencia

 Preparar un texto, de verdad, es convivir con él durante una temporada, llevarlo con nosotros de aquí para allá, pensarlo a ratos, de día y de noche, acostumbrarse poco a poco a su presencia, cada vez más consistente... antes de escribirlo definitivamente.

 

 

sábado, 17 de enero de 2026

462. Trabajos y días

 Se lo escuché hace poco a Mark Knopfler (1949 - ) en una entrevista, con motivo, creo, del lanzamiento de un nuevo disco. Decía este músico admirable (de obra inolvidable), ya casi octogenario, que él seguía componiendo música y haciendo canciones como antes, pero que ahora necesitaba menos notas (y hacía el gesto de tocar la guitarra) para conseguir más o menos el mismo nivel de expresividad. Sabiduría del cuerpo y economía de la edad. 

 A la mía, algo menor que la suya (la edad), por algún extraño destino vital, se amontonan los proyectos, tanto en lo profesional (lo científico) como en lo amateur (lo filosófico). Tantísimo que leer, pensar, organizar y escribir (y tan diverso, además, por más que esa diversidad tenga sentido), al final solo parece posible porque uno ha aprendido, sin darse cuenta, a "reducir el número de notas". Más que con la capacidad de resumir o sintetizar, creo que esto tiene que ver con la distancia (espacial y temporal), la altura desde donde se mira, la perspectiva histórica y teórica. 

 

 

sábado, 10 de enero de 2026

461. La memoria del cuerpo

 Después de años −décadas, quizás− de habituar mi cuerpo a un rango muy limitado de movimientos, por más que a veces, dentro de ese rango, haya llegado a hacer un nivel de ejercicio bastante intenso, siento ahora la necesidad de ampliarlo mediante unas tablas de ejercicios que sean mucho más completas (y adecuadas a mi edad). Algo parecido me está ocurriendo con la lengua alemana, que en algún momento de la infancia fue mi L2, y me pregunto ahora en qué medida puedo recuperarla para una lectura habitual y fácil de textos literarios, también poesía, y filosóficos. Noto que en ambos casos el límite, la rigidez, el olvido (en gran parte reversible) está en mi cuerpo, frío y seco, como vio (acertadamente) el envejecimiento Aristóteles en los Parva Naturalia. Sin embargo, parece que todavía hay margen, hay reserva para atender al imperativo pindárico ("llega a ser el que eras"). El que pueda ser. 

 

 

martes, 6 de enero de 2026

domingo, 4 de enero de 2026

459. Pensar el horror

Ayer desayunamos (literalmente) con las noticias del bombardeo estadounidense de Venezuela y del secuestro de su presidente. El intento de intervención militar y política de ese país se ha incorporado ya fácilmente, como todo lo anterior, a la representación cínica, complaciente y sumisa, del mundo (es decir, Occidente) que crean, para todos nosotros (con nuestra colaboración necesaria), los medios de comunicación corporativos. 

¿Qué pensamiento hay hoy, dónde está, que pueda comprender, hacerse cargo de todo este horror y oponerse a él? Más allá de los análisis puramente causales, instrumentales, a pequeña o gran escala. ¿Qué estilo de pensamiento, por decirlo a la manera kantiana, nos puede ayudar a comprender, en un sentido profundamente histórico, lo que está ocurriendo? ¿No habrá algunas claves para ello en aquellos filósofos que vivieron la II GM y escribieron sobre sus orígenes, sus horrores y sus consecuencias? Bloch, Jaspers, Adorno, Sartre, Arendt, Marcuse... ¿y entre los actuales / más recientes? ¿Negri mejor que Zizek? ¿Quién más?

Pensar todo esto, nuestro mundo actual (en el sentido más profundo y real que se le pueda dar hoy a estos tres términos), con rigor, precisión y eficacia, y compartirlo (difundirlo) adecuadamente, ese debería ser el fin último, pero también inmediato y urgente, de la filosofía.  

Hay siempre una línea, en una perspectiva esencialmente histórica, como nos enseñó Canguilhem, que une la ontología de la vida con la biopolítica*.

 

 * https://www.catedradehermeneutica.org/por-una-postmodernidad-alternativa-15/


 

jueves, 1 de enero de 2026

458. Finitud y supervivencia

 Todo esto del cambio de año no deja de tener un no sé qué de filosófico que guarda alguna relación con la finitud y con su envés, la supervivencia. Por una parte, racional (como ratio, los que ya no están, los que seguimos estando), y, por otra, supersticiosa. No diría esto último si no estuviera leyendo en este momento a Adorno*. Y no estaría leyendo ahora a Adorno si no hubiera empezado a pensar (hace poco, y casi de repente) en la importancia que el pensamiento supersticioso puede tener en nuestra vida política. 

 

* Adorno, Theodor W. Filosofía y superstición. Alianza: Madrid, 1972. 

 

 

miércoles, 31 de diciembre de 2025

457. So young

 Dice esto Eugenio Trías en El árbol de la vida, su libro de memorias (algo así como parciales o primeras, porque solo abarcan su vida hasta los 33 años de edad): 

"De hecho no me he movido nunca del meridiano vital de esa edad de la vida comprendida entre los doce y los diecisiete años, en los cuales se adoptan decisiones irreversibles, muchas veces determinadas por oscuras incitaciones interiores, otras debidas al vencimiento de obstáculos objetivos, o a azares de circunstancias de la vida imposibles de controlar y prever." *

 Neanche io, le diría ahora mismo al filósofo. Así es, así fue, la muerte de mi padre, el amor, y esas cartas que acabé escribiendo a Cordón, y que contenían un proyecto de vida. "So young", resuena en mí ahora el tierno quejío de Tom Petty en su Damaged by love

 

 Trías, Eugenio. El árbol de la vida. Memorias. Destino: Barcelona, 2003 (p. 68).

 

 

456. The narrow corner

"Short therefore is man's life, and narrow is the corner of the Earth wherein he dwells."

 Es una de las primeras citas que recuerdo, y que rápidamente aprendí de memoria, parece que para siempre. Es el epígrafe con que Somerset Maugham abre la novela que toma el título precisamente de esa cita: The narrow corner. Y así aparece también en otras ediciones que he consultado: sin referencia, sin autor. La novela estaba en la biblioteca de mis abuelos, en una edición antigua de Penguin, y la leí en cuanto pude hacerlo, con mayor o menor dificultad, en inglés. Tardaría algunos años en darme cuenta de que se trata de una cita de las Meditaciones, de Marco Aurelio. Solo que en la traducción española creo que se pierde algo de la fuerza y la poesía que entonces le encontré en inglés. 

"(...) insignificante es, por tanto, la vida de cada uno, e insignificante también el rinconcillo de la tierra donde vive." *

Encuentro otra traducción en la web:

"Por consiguiente, la vida de todo ser no representa casi nada; el lugar donde transcurre no es más que un rincón insignificante de la Tierra (...)" **

Y también alguna traducción más en inglés, de las muchas que se han hecho:

"Sure, life is a small thing, and small the cranny of the earth in which we live it." ***

 No sé, no puedo recordar qué intuición proto-existencialista me llevaría entonces a fijarme especialmente en esta cita. El caso es que la idea que contiene parece irse realizando, materializando, con el paso de los años, de la vida. "Cuando eramos niños..." comienza un poema de Benedetti que no está lejos de esa idea ("...ahora veteranos / ya le dimos alcance a la verdad"). 

Vida pequeña, corta, insignificante, sí, pero tanto más consciente de su valor (¿para quién?) cuanto más se reduce a lo esencial. Y este rincón estrecho, esta grieta, por más que vaya cambiando con el tiempo, con la vida (bios), siempre será una madriguera.

 

* Marco Aurelio. Meditaciones. Traducción de Ramón Bach Pellicer. Gredos: Madrid, 1983 (pp. 75-6).

** https://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/Colecciones/ObrasClasicas/_docs/Meditaciones_MarcoAurelio.pdf 

***  https://ego-performance.com/wp-content/uploads/2024/08/Marcus-Aurelius-Emperor-of-Rome-Martin-Hammond-Diskin-Clay-Meditations-.pdf

 

 

miércoles, 24 de diciembre de 2025

455. Camilleri, el teatro y los libros

 El joven Camilleri estudia dirección teatral en Roma, lejos de su Porto Empedocle natal (la Vigata de Montalbano), de su familia. Escribe a sus padres largas cartas, muy bien escritas y llenas de optimismo y de vida, donde habla de sus problemas económicos y de alojamiento, y también de sus profesores y compañeros. Es el único alumno de dirección teatral en un grupo de actores en formación. Su profesor de dirección teatral, Orazio Costa, acaba de dirigir Edipo Rey, y es un personaje conocido de carácter peculiar. La familia de Camilleri, interesada por el teatro y por los estudios de Andrea, especialmente su tía Elisa, se alarman cuando Costa proclama en una de sus clases, que el teatro ha muerto. Así se lo explica poco después el propio Camilleri a su madre en una carta (28/01/1950):

 "Tienes que decirle a la tía Elisa que no se preocupe por las palabras de Costa sobre el teatro, la «muerte del teatro» significa lo siguiente: en 1950 todo el mundo va en automóvil (= cine) y poca gente a caballo (= teatro), pero eso no quiere decir que mañana los caballos vayan a quedarse inservibles y que entonces los maten. ¿Queda claro? Nosotros entendemos que el futuro es de los automóviles, pero preferimos ir a caballo. Y ya está." *

 Sí, y algunos realmente adictos al coche (que en mi caso consagró definitivamente mi aerofobia y me salvó en gran medida de sus limitaciones), consideramos incluso (así lo formulo con frecuencia) que el coche, siempre a mano, es nuestro caballo. Tres cuartos de siglo más tarde (una vida), no cuesta mucho, por otra parte, trasladar el símil propuesto por Costa a los libros, a los textos escritos, tan próximos al teatro. Entendemos que el futuro es de las series de televisión, pero nosotros preferimos las novelas (y también el teatro, naturalmente).**

 

* Camilleri, A. Os escribiré. Cartas a la familia (1949 - 1960). Traducción de Carlos Mayor. Salamandra: Barcelona, 2025 (p. 68).

** Y si nos gusta tanto la serie Comisario Montalbano es porque las novelas de Camilleri son aun mejores.  

 

 

domingo, 21 de diciembre de 2025

454. Cordón y Canguilhem

 Para el próximo artículo sobre la memoria estoy imaginando un pas de deux con Faustino Cordón y Georges Canguilhem como co-protagonistas. Y una música que conjugue evolución biológica e historia de las ideas biológicas. Hay dos figuras ahí en el fondo que, de alguna forma, dirigen la música y la coreografía, Darwin (la biología) y Foucault (la cultura, la historia). Sí, podemos pensar, después de todo (el reduccionismo) en una noción de ser vivo, pero solo podríamos alcanzarla siguiendo, con el máximo rigor, y a la vez, los caminos de la evolución de los seres vivos y los de la historia de esa misma noción (cambiante, dinámica) de ser vivo (viviente, vivant, diría Canguilhem).

 

 

jueves, 18 de diciembre de 2025

453. Construir/destruir

 Construir algo valioso para un colectivo es cosa de muchos, pero para destrozarlo bastan unos pocos, y a veces uno solo – un Timón de Atenas, p. ej., cargado de su propia razón destructiva. (A propósito de un foro filosófico que se ha deshecho recientemente de forma fulgurante.)

 

 

452. (No) pensarlo dos veces

Comparto con Dylan (aunque a veces me cueste un poco) el espíritu ligero, irónico, resignado (quizás), pero nada autocompasivo, de su poema, cuando dice (recita, canta):

"I’m walkin’ down that long, lonesome road, babe
Where I’m bound, I can’t tell (...)"

"But don’t think twice, it’s all right." 

Me pregunto, sin embargo, a quién le está diciendo el poeta que no le dé más vueltas a la cosa. Esto me ha hecho recordar una pequeña estructura interpretativa "triangular" que he utilizado a veces para analizar un texto. La leí hace muchos años en un ensayo de Lledó, donde el filósofo la propone para interpretar cualquier texto filosófico. Se trata de adoptar una triple perspectiva, donde los vértices del triángulo estarían representados por tres términos: "quien habla, de qué habla, a quién habla."* No veo, en principio, por qué no podríamos aplicar este mismo esquema a la comprensión de un poema o de una canción. 

No parece muy problemático el contenido del poema (de qué habla), ni a quién corresponde la voz poética de esta ambigua despedida, si consideramos que, según la crítica, Don't think twice, its all right, pertenece, junto a otras canciones, al "ciclo de Suze". Se trata de un grupo de canciones escritas bajo la inspiración o influencia o con la participación de Susan Elizabeth Rotolo (1943 - 2011), novia de Dylan entre 1961 y 1964, que es la chica que camina abrazada al cantante en la portada de The Freewheelin' Bob Dylan (1963). ** Bien, ¿pero a quién se lo está diciendo la voz poética Dylan-Rotolo (quizás) mientras se canta la canción? ¿A una posible, pasada o futura, pareja en el momento de la despedida? ¿Se lo está diciendo Dylan a sí mismo? ¿O me lo está diciendo a mí, nos lo está diciendo a todos los que le escuchamos? Quiero pensar ahora que esto último es el caso y que, por otra parte, no es incompatible con las alternativas anteriores. Solo que, siguiendo su consejo, esto tampoco lo pensaré dos veces, it's all  right? (QSY).

 

* LLedó, E. Filosofía y lenguaje. Barcelona: Ariel, 1974 (p. 100).

** Dylan, B. Letras (1962 - 2001). Alfaguara: Madrid, 2007 (p. 104).

 

 

jueves, 11 de diciembre de 2025

451. La máquina

 Estoy tan de acuerdo con esto que escribe Miguel Torga en su Diário (entrada del 5 de julio de 1946), que me han entrado ganas de traducirlo:

 "A máquina é dos mais perfeitos milagres do nosso tempo. Se não fosse ela, que oporíamos nós à Grécia, nós que não fomos capazes de uma filosofia nova, de uma arte nova, de uma plenitude espiritual e fisica que se lhe comparem? Mas, como todos os milagres, tem o seu perigo: o de a gente pôr neles una fé tão cega que não fique lugar para a presença céptica da razão que os fez." *

"La máquina es de los milagros más perfectos de nuestro tiempo. Si no fuese por ella, ¿qué podríamos ofrecer después de Grecia? Nosotros, que no fuimos capaces de crear una filosofía nueva, un arte nuevo, una plenitud espiritual y física comparables. Mas, como todos los milagros, este también tiene su peligro: que la gente ponga en ellos una fe tan ciega que no haya lugar para la presencia escéptica de la razón que los hizo."

 Podríamos imaginar a Torga escribiendo esto hoy mismo en relación con la inteligencia artificial. A Torga, no a un programa de inteligencia artificial. 

 

Torga, Miguel. Diário Vols. I a VIII. Dom Quixote: Lisboa, 1999 (p. 353)

 

 

domingo, 7 de diciembre de 2025

450. Hamlet y la incertidumbre

 Releyendo mis Huellas, sin un objetivo claro, solo por el gusto de recordar (o mejor, de no olvidar, o desolvidar, como sugería Heidegger), encuentro citados (1987, momentos de tensiones y discusión interna en FIBE) unos versos de Hamlet, Acto III:

“Our wills and fates do so contrary run  
That our own devices still are overthrown,
Our thoughts are ours, their ends none of our own.”

No puedo pensar en Hamlet (este personaje/persona único y universal) sin recordar, aunque sea vagamente, lo que escribió Harold Bloom sobre él en su Skakespeare. La invención de lo humano*. De hecho, en cuanto vuelvo a abrir el libro del crítico norteamericano me doy cuenta de que esos versos proceden directamente de su lectura (y no, seguramente, de una lectura directa, entonces, de Hamlet**). Bloom comenta expresamente esos versos en el capítulo que le dedica a Hamlet. Pertenecen al final de un monólogo del Actor Rey en la obra La Ratonera (teatro dentro del teatro, frecuente en Shakespeare) que se representa en la Escena II del Acto III, y cuyo autor es el propio Hamlet. "Nuestros pensamientos son nuestros, sus... ya no" (esta sería mi primera y problemática traducción; "sus..." ¿como traduciríamos aquí ends? Veamos qué nos dice a este respecto el propio Bloom, y cómo nos lo dice a través de su traductor al castellano, un gran poeta, Tomás Segovía, que tiene publicada, además, una excelente traducción de Hamlet en verso***. Primero, sin embargo, si seguimos el orden natural del texto de Bloom, veremos que esos tres versos forman parte del epígrafe del libro, y allí la traducción es:

"son nuestras las ideas nuestras, pero ajenos sus fines"

El traductor, Segovia, nos advierte al principio del libro de que, en las numerosas citas de Shakespeare que contiene el texto, "ha seleccionado en lo posible las interpretaciones de estudiosos o traductores anteriores, y en algunos pocos casos se ha aventurado a tomar decisiones personales. (...) en algunos raros pasajes... el autor pensó poder permitirse una versión más literaria o poética" (p. 16). Es interesante ese diálogo entre el autor y el traductor (otro autor, en realidad), especialmente cuando hay tanta sustancia poética en juego (Shakespeare, Bloom, Segovia... y el propio Hamlet).

Ya en el capítulo dedicado a Hamlet, encontramos otra traducción de esos tres versos, que Bloom interpreta como la "firma en clave" (de su auténtico autor, Hamlet), aunque aquí me centro en el tercero de ellos:

"Nuestros pensamientos son nuestros, sus finales nada tienen de nuestros."

Explica Bloom a continuación, interpretando ese verso en clave existencialista, que "lo que pensamos hacer no tiene relación con los fines de nuestros pensamientos, donde 'finales' significa al mismo tiempo conclusiones y cosechas." (p. 503) No dice "consecuencias", aunque eso es lo que a mí me parece leer, en realidad. ¿Se trata aquí de las intenciones, inconscientes, quizás, de nuestros pensamientos, o de sus consecuencias prácticas, fácticas? ¿Se trata, en ambos casos, de la diferencia/distancia entre "lo esperado y lo vivido", como lo recogió en su verso famoso Luis Cernuda? Tenemos aún una versión más, esta con la firma clara de Segovia, en su edición bilingüe de la obra:

 "pues si son nuestros nuestros pensamientos,
sus fines no lo son"

 La exigencia formal de la traducción en verso (la rima, el ritmo) imponen aquí una propuesta enfática y audaz ("nuestros nuestros"), y subraya, quizás, la interpretación de "ends" como "consecuencias", aquello en lo que nuestros pensamientos acaban, lo que acaban generando, y también aquello que, considerados en un tiempo posterior, estaba en ellos en potencia. 

Casi cuatro décadas después, esos versos (escritos originalmente hace más de cuatro siglos) siguen teniendo para mí, aunque ahora en un contexto más personal y biográfico, una especial significación. También trágica, como en la obra de Shakespeare****.

  

* Bloom H. Shakespeare. La invención de lo humano. Traaducción de Tomás Segovia. Anagrama: Barcelona, 2002. 

** No puedo recordar ahora dónde leí Hamlet alguna vez en castellano, pero sí sé que cuando tengo que buscar alguna cita del Bardo en inglés voy a las obras completas que me regaló mi abuela (la Beba), en 1986, no mucho antes de morir (había nacido en 1900). Es una edición inglesa de principios del s. XX (Oxford University Press, 1916) que tenía en su biblioteca y con la que yo trajinaba mucho cuando iba a comer a su casa (un día a la semana durante unos cuantos años de instituto y universidad). Me la encuadernaron unos años después y está intacta, impecable, a pesar de lo mucho que ha viajado conmigo.

*** Shakespeare W. Hamlet. Edición bilingüe, versión de Tomás Segovia. Penguin: Barcelona, 2015.

**** Como bien decía Foucault, los discursos generan otros discursos, los textos producen, una y otra vez, otros textos (y unas lecturas dan lugar siempre a otras). Ese es mi juego de los abalorios. (Re)descubro en Bloom una novela de Anthony Burgess sobre Shakespeare (Nothing like the sun), y también la historia de la muerte de su hijo Hamnet (y la interpretación de Joyce sobre una posible relación de "paternidad" de Shakespeare con Hamlet). Ambas novelas, la de Burgess y la de O'Farrell (que hasta ahora había intentado esquivar), están ya en camino, y es posible que acaben apareciendo de alguna forma en estos QSY.