Desde hace ya bastantes años intento (con la ayuda de Heidegger y otros/as) llevar a sus últimas consecuencias existenciales el zoon logon echon aristotélico. Eso somos, seres vivos, animales, animots (Derrida), seres vivos que hablan y piensan y escriben; y que se quieren (y es mucho lo que hablan, piensan y escriben sobre eso).
Kallifatides, con su característica sencillez formal, nos da una clave de nuestra singular animalidad. ¿Por quién si no?
* Kallifatides, Theodor. Una mujer a quien amar. Traducción de Carmen Montes Cano y Eva Gamundi Alcaide. Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2025 (pp. 141 - 145)
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