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domingo, 27 de septiembre de 2026

504. Lo normal y lo patológico

Qué es o consideramos normal y qué no tiene siempre una raíz (problemática, crítica) en lo biológico, una raíz biopolítica (y, por lo tanto, histórica, así nos lo enseñaron Canguilhem y Foucault).  

 En un mensaje imaginario dirigido a un activista social (de una organización en la que milita su hija), Enrique, personaje un tanto gris de El padre de blancanieves, de Belén Gopegui, describe así implícitamente su propia condición pequeñoburguesa:

"Educar bien a mis hijos, procurar ser amable, defenderme, defender a los míos, ser un poco hijo de puta cuando así me lo exijan las circunstancias, no interferir en asuntos que estén fuera de mi radio de acción, pagar la menor cantidad posible de impuestos, disfrutar de la vida, evitar la crueldad gratuita. Son mis preceptos. No los he consignado en un documento porque soy yo quien espera eso de mí. Sinceramente pienso que con ellos contribuyo al equilibrio, cosa que no hacen los gatos cuando dejan de cazar ratones. Y es posible que tres o cuatro veces al año tenga envidia de ti. También me pasa al escuchar la historia del aventurero encerrado en una base de la Antártida, o la de un amigo que está echando a perder su vida por un encoñamiento. No son situaciones que quisiera para mí; sin embargo, durante unos segundos, me parecen muy deseables. ¿Envidio la intensidad? ¿La certeza? Repito que no querría esas vidas, pero me atrae la idea de poder vivirlas." *

 No casualmente, unas páginas más adelante, el receptor de ese mensaje imaginario (o literario), recuerda su pasión adolescente por el poema Felices los normales, de Roberto Fernández Retamar, el poeta cubano. 

"Felices los normales, esos seres extraños.
(...)
Los que no han sido calcinados por un amor devorante,
(...)
 Los delicados, los sensatos, los finos,
(...) 
Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños,
Las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan
Y nos construyen (...)"

 Sí, Enrique envidia la poesía (de la vida), su intensidad y certeza, tal como el propio Fernández Retamar intentó definirla en una entrevista recogida en la página que le dedica la Wikipedia:

"Lo que uno quisiera es (...) que la poesía, en fin, sea leída como uno leyó la poesía: porque era la vida misma, incandescente." **

 

 * Gopegui, B. El padre de Blancanieves. Barcelona: Penguin Random House, 2025.

**  https://es.wikipedia.org/wiki/Roberto_Fern%C3%A1ndez_Retamar