Hay algo sano −¿o mejor, sanador?− en la reivindicación (que incluye el término latino para "cosa") que hace Han de las cosas frente al imperio digital de las no-cosas que inundan y condicionan nuestra vida (más bien urbana, occidental y septentrional, habría que añadir, para poner las cosas en su sitio). Para el filósofo, la inteligencia artificial representa la quintaesencia de las no-cosas. El mero cálculo (por ultrasofisticado que sea), como ya mostró Heidegger, elevado a oráculo y a herramienta universal. "La inteligencia artificial no puede pensar porque no se le pone la carne de gallina" *. Lo suscribo, aunque no deje de utilizar la IA, sin devoción alguna, allí donde (como a tantos), se me ha hecho necesaria.
* Han, Byung-Chul. No-cosas. Traducción de Joaquín Chamorro Mielke. Barcelona: Taurus, 2024 (p. 53). Me resulta especialmente simpática en este libro la referencia, muy oportuna, al sabio zorro de Saint-Exupéry (p. 93 y ss.).
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